Porque de la manera que en la luz de la profecía da Dios mayor o menor luz, según la disposición y capacidad y calidad del profeta, y una misma verdad a unos se la descubre por sueños y a otros despiertos, pero por imágenes corporales y oscuras que se le figuran en la fantasía, y a otros por palabras puras y sencillas; y como un mismo rostro, en muchos espejos más y menos claros y verdaderos, se muestra por diferente manera; así Dios, esta verdad de su Hijo, y la historia y calidad de sus hechos, conforme a los pecados y mala disposición de aquella gente, así se la dijo algo encubierta y oscura. Y quiso hablarles así, porque entendió que, para los que entre ellos eran y habían de ser buenos y fieles, aquello bastaba; y que a los otros contumaces perdidos no se les debía más luz.