A GUDIÑA (Orense)

Habitantes: 1.866  Altitud: 985 m.  Gentilicio: Gudiñés 
Hoy amanece en A GUDIÑA a las 08:24 y anochece a las 18:03
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Información general sobre A GUDIÑA:

Situación:

Se encuentra en el extremo suroriental de la provincia de Orense. Buenísimas comunicaciones con todo el resto de España y el norte de Portugal.

Ayuntamiento:

El término municipal limita con los ayuntamientos de Viana do Bolo por el norte; Vilariño de Conso por el noroeste; Castrelo do Val por el oeste; Riós por el suroeste; A Mezquita por el este; y por el sur con Portugal.

Monumentos:

Hay dos iglesias, una del siglo XVII (San Martín) y otra del XVIII (San Pedro), debido a que el pueblo perteneció, mitad por mitad, hasta los años sesenta del siglo XX a dos diócesis, Astorga y Orense, hecho que mantenía la primitiva división eclesiástica de la época sueva, la llamada 'Divisio Theodomiri', la cual a su vez reflejaba hasta cierto punto la división romana de 'Gallaecia' en los tres conventos jurídicos Bracarense, Lucense y Asturicense. Por el centro de este pueblo pasaba la línea divisoria.

Fiestas:

San Bartolomeu: 24 de Agosto.
Beato Sebastián de Aparicio: 25 de Febrero.
Fiesta gastronómica del jabalí con castañas cocidas ('os bullotes'): 1 de noviembre.
La fiesta del B. Sebastián de Aparicio es debida a que este personaje nativo de La Gudiña (1500-1598) fue primero un importantísimo colonizador de Méjico en el momento de la conquista, acompañando a Hernán Cortés, siendo elevado a los altares tras donar a los pobres todas sus riquezas y haber entrado en la orden franciscana.

Costumbres:

Se conservan bastante bien tradiciones antiguas de carnaval como 'O paseo do entrudio', los jueves de comadres y compadres. Hasta no hace mucho había dos costumbres colectivas que llamaban la atención en todas partes: semental vacuno y porcino de titularidad vecinal que cuidaba un vecino del pueblo a cambio de la cesión de unas fincas llamadas 'Lama do boi' y 'Lama do porco'; la otra costumbre era la existencia de un horno vecinal (había dos) en el que cada vecino hacía 'a fornada' cogiendo su turno. Se habla un precioso gallego en su dialecto vianés y modalidad frieiresa.

Historia:

Antes de existir la actual villa de La Gudiña, que según referencias muy antiguas, comenzó llamándose “Godiña” (pueblo de Godos) ya que en sus cercanías, estuvieron asentados, varios pueblos procedentes del norte de Europa.
Después de los suevos, alanos y vándalos, quienes a las ordenes del rey Frumario, asolaron en sangrientas luchas, la mayor parte del norte de España, llegando hasta sus confines, con el mar océano, allá por los años 430 al 435.
Existían otros tres núcleos de población, uno en la parte norte y que hoy se denomina “ A Cunlleira” ya que comenzó llamándose “ A coelleira” debido al gran número de lepóridos de esta especie, que había en aquella zona, poblada entonces por robles y gran cantidad de maleza, que estaba situada a la derecha del camino, que desde el Castro subía a la Madorra, en donde existe el cementerio Celta, con varias mámoas cónicas, que cubrían cámaras sepulcrales.
El segundo poblado llamada “ O Seixo”, estaba a la izquierda del camino, que conducía a las calderas del Val da Cal, conocida como “Petada”.
El tercero y más importante y con más habitantes que los anteriores, estaba situado al sur-oeste, en donde comienzan los viñedos de La Ribeira, por el camino de abajo, ya que el de arriba fue hecho, muy posteriormente, para sacar el mineral de un yacimiento de estaño, situado en lo alto del cerro, conocido como “O Buraco dos Mouros” y que fue explotado por los romanos, al mismo tiempo que lo hacían en las minas de Barja, Pentes y otras del valle del Támega y Lusitania.
La Gudiña, tuvo la concesión de su escudo, con motivo de haber pernoctado, en dicha villa, el día 15 de junio de 1.506, el Rey D. Felipe El Hermoso y su esposa Dñª. Juana, que habían desembarcado en La Coruña, con el fin de entrevistarse con su suegro el Rey Dn. Fernando “El Católico”, que salió desde Valladolid a su encuentro con tal motivo y se celebró la entrevista en la Alquería del Rensal, cerca de Puebla de Sanabria, el día 20 del mencionado mes.
Dicha entrevista fue preparada por el cardenal Cisneros, que durmió en Villaza, en el valle de Monterrey y los días 14 y 15 en La Gudiña y pasó la noche del día 16 en Santigoso, ayuntamiento de La Mezquita, ese mismo día el Rey y su esposa lo hicieron en el mesón que había en la curva de La Canda, por encima de Villavieja, conocida como " El Mesón"
Por tan buen trato y excelente comportamiento, por parte de los habitantes de La Gudiña, que acudieron en masa para recibir a los monarcas, éstos concedieron en Cédula Real, el uso de un escudo que tendría que llevar la "“Corona Real".
El escudo consistía al comenzarse a usar, un blasón dividido en dos mitades y en su ángulo inferior el triángulo. En la mitad izquierda, llevaría la cabeza de un santo, con el aro de corona sobre ella y dos palmas cruzadas, que significaban el martirio de San Francisco, quemado en Japón.
En la mitad derecha, tendría la cabeza de otro santo, también con corona de aro y la figura de una loba rampante, que significaba el milagro, en que dicha fiera, arrancó del costado del Santo, un tumor maligno que sufría, cuando por misma madre fue abandonado en una choza, a las afueras del lugar, ya que así se lo habían ordenado las autoridades, debido a la peste que solaba la comarca y se había dado orden para que todos los enfermos, aquejados de éste mal, tenían que ser abandonados, por los montes y caminos, no queriéndolos enterrar nadie a su muerte, quedando a merced de las fieras y aves de rapiña, que tanto abundaban en los montes lindantes.
Este tipo de peste que hasta entonces era desconocida para los médicos, no era que el cólera, que tanto diezmó a la población española, durante la edad Media.
En el ángulo inferior del escudo, había una portada de doble hoja en su interior, con sus puertas abiertas y una capilla.
Sin duda alguna, querría significar “La puerta de Galicia” por un lado y por el otro, o bien, la capilla en donde oraban los peregrinos, que pasaban en dirección a Santiago de Compostela. aunque también podría significar la capilla de San Roque o San Lázaro, ya que en aquellas fechas, era muy corriente encontrar
Las mencionadas capillas, una a la entrada y otra a la salida de los pueblos, situados en las calzadas romanas, o en los caminos Reales, dedicadas a éstos santos, como abogados de las enfermedades, tales como la peste y los tumores malignos
Hoy en muchos pueblos de Galicia y del norte de Portugal, aún se conservan las aludidas capillas de aquella época, en otros han sido destruidas o vendidas.
La más antigua alusión del escudo grabado, como señal de termino, es seguramente, la que se halla en un privilegio, fechado el 15 de mayo de 1.167, concedida por el Rey D. Fernando II, por el que dona al Monasterio de Montederramo, la heredad de “ La Coelleira”, cerca de La Gudiña y que se demarcaba, por la Pena da Coellera o Do Escudo y antes “ Forca da Coelleira”, ésta mención se hace en el tomo I de hacienda de Montederramo en el folio 160.
A su paso por La Gudiña, el Rey Dn. Felipe, llevaba un séquito de; Dos mil infantes de a pié, doscientos caballeros montados, procedentes de Francia, Alemania y Paises Bajos, además de su escolta, ballesteros y lanceros uniformados.
Se supone que los Reyes, pasaron la noche en el edificio, que más tarde sería destinado para Ayuntamiento, que era propiedad del Conde de Monterrey Dn. Gaspar de Acebedo y Zúñiga, en la fachada del mencionado edificio había un gran escudo de armas, que intencionadamente, fue destruidos, con ánimo de adueñarse el pueblo de dicha casa.
Es de lamentar que un pueblo, tan lleno de historia, se vea olvidado y no se haga investigar su pasado, que llenaría muchas páginas, con acontecimientos dignos de ser mencionados.
Al norte de la villa, existe un monte desconocido por los habitantes y que se llama “ O Pico Sagro” denominado así, por que encima, los sacerdotes “Druidas” hacían sacrificios a sus dioses, para que aplacasen su ira.
En éste lugar, no se hicieron excavaciones, ni trabajos de ninguna clase, para descubrir su pasado, que fue dejando huellas a través de los siglos.
Cuando yo era niño, oía comentar a los viejos y ancianos del lugar, la otra versión que hay, sobre el nombre de “ La Gudiña” que se debía al apodo, que los gañanes, que iban desde el norte de Portugal y Galicia a las siegas castellanas, le habían puesto a una mesonera, que había en dicha ruta y que de un “pote de caldo” sacaba lo mismo, veinte, cuarenta o sesenta tazas de caldo, según el número de segadores, que se presentase en la venta para comer y por ésta razón, la llamasen “ señora agudiña” por considerarla “ muy aguda”, pues con añadir más agua al pote, se transformaba en caldo.
Yo no comparto tal idea, ya que el nombre de La Gudiña, es mucho más antiguo, que el de la Sierra Seca, que era por donde venían los segadores, a su paso, para las tierras castellanas
Antiguamente había el edificio de la cárcel, que daba a dos calles y tenía el escudo de los Condes de Monterrey, que eran sus propietarios, en el vértice unión de las paredes con frente al crucero, que en su base tiene el mismo blasón, pero un canónigo (no digo su nombre) mandó romper el escudo, para adueñarse de ella.
También el camino antiguo, que venía a salir cerca del que fue muchos años atrás, Cuartel de la Guardia Civil en el campo y que pasaba por el sitio denominado “ Campairos” hasta as airas vellas.
Manuel Fernández-Barja Sánchez 1.989

El pueblo trae sus orígenes del siglo VII: el topónimo Gudiña procedente del latín vulgar (terra) Gotínea hace referencia a un asentamiento de godos; un bajo relieve existente en una vieja casa de la zona antigua pertenece sin duda a la época en que Recaredo conquista el reino suevo.

Turismo:

Población situada al comienzo de Galicia por el sur y muy cerca de la frontera portuguesa. Excelentes comunicaciones: autovía Rías Baixas, nacional 525, ferrocarril, carreteras de enlace directo con Manzaneda y Peña Trevinca. A tres horas de Madrid, a 20' de Portugal. Vivienda muy barata tanto para comprar como para alquilar. Tiene fama de comerse muy bien y económico. Destaca la calidad de las carnes de vacuno, los embutidos de cerdo (las famosas androllas), la caza, la pesca fluvial, las castañas... Magnífica zona para la recolección de setas de montaña.

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