O TAMEIRON (Orense)

Habitantes: 159  Altitud: 925 m.  Gentilicio: Tameirones 
Hoy amanece en O TAMEIRON a las 08:25 y anochece a las 18:03
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Información general sobre O TAMEIRON:

Situación:

O Tameirón se encuentra situado en el sureste de la provincia de Orense, junto a la frontera de Portugal, de la que lo separa un rio y la sierra de "O Salgueiro". La "raya" está tan cerca que los lugareños suelen ir andando a Portugal, yo mismo lo hice varias veces.

Viajando desde Castilla a Galicia por la provincia de Zamora, se llega a la Puebla de Sanabria y desde allí hacia Orense por las Portillas de Padornelo y La Canda que dan acceso a la región gallega. A pocos Kms de bajada está A Vilavella (Villavieja)y a la izquierda queda A Mezquita, llegando poco despues a O Pereiro y en dirección a A Gudiña, antes de llegar a O Canizo y a la izquierda esta la carretera de 7 Kms que lleva hasta O Tameirón.

Ayuntamiento:

O Tameirón es una pedanía del ayuntamiento de A Gudiña

Monumentos:

O Tameirón es un núcleo rural muy pequeño y no tiene más allá de 60 casas, aunque hay quienes poseen varias de ellas.

El único edificio que en cierta medida se pueda considerar como monumento es la iglesia, cuya peculiaridad es que en el interior de los muros que la circundan se encuentran enterrados los que fallecieron hace más de 35 años aproximadamente, ya que, por aquel entonces, los vecinos construyeron con sus propias manos, arrancando la piedra de las canteras y transportándolas con carros tirados por vacas, piedra a piedra, a golpe de cincel y martillo, el nuevo cementerio.

En esta iglesia se venera al santo patrón, San Francisco Blanco, nativo de esta aldea, que fué martirizado y crucificado en Extremo Oriente.

Fiestas:

Del 3 al 5 de febrero se celebran las fiestas patronales en honor a San Francisco Blanco, fiesta que en otros tiempos era muy festejada por los vecinos de Tameirón y pueblos cecanos con bailes populares en los que participaba desde el más pequeño hasta el más viejo del lugar, procesión y suculentas comidas para las que pugnaban por invitar a cualquiera que llagara de fuera.

Se amenizaban los bailes con una orquesta, cuyos músicos eran huéspedes de las mozas que los "mantenian", término muy utilizado allí, siendo esta la aportación que ellas hacian a la fiesta, mientras que los mozos hacian una curiosa recolecta a la que llamaban "a limosna d'o Santo, que consistía en productos propios del lugar, como chorizos, piés , orejas, entre otras partes porcinas, además de centeno, al que llaman "o pan",fabas (alubias) y cualquier otra cosa comestible típica del lugar, que después era subastada en la plaza que hay junto a la iglesia y cuyo producto, junto a la pequeña aportación económica de los vecinos, era lo que servía para sufragar los gastos de la orquesta. Cuando no había para pagar una orquesta, esta era suplida por los mozos de la aldea que, provistos de caixa, bombo y gaita, eran capaces de hacer bailar a cualquiera hasta caer rendido.

El dia 5 y antes de la procesión, se celebra otra subasta entre los mozos y los cuatro que más pujan son los que llevan las andas del Santo, algo que les llena de orgullo.

Hace algunos años que no disfruto participando en los actos que relato y no tengo la certeza de que hoy en dia se sigan celebrando estas fiestas como yo los explico, pero deseo que sigan estas tradiciones inamovibles para poder gozar de ellas algún dia.

A mediados de agosto, al igual que en la mayor parte de España, se celebran las fiestas de la Asunción, para las que se contrata tambien una orquesta y se celebran bailes que duran muchas horas,casi hasta el amanecer, misas concelebradas y grandes comilonas de auténticos manjares compuestos por 7 u 8 platos, entre los que no faltan los productos típicos gallegos, como cabrito lechal, ternera lechal, pero lechal de verdad, truchas de rio pescadas por ellos mismos, pote gallego, distintas partes del cerdo, productos de la huerta de Tameirón, vino de cosecha propia, etc...

Costumbres:

Cuando yo conocí Tameirón fué a finales de la década de los 50 y aquella fué una de las experiencias que más me han impactado en mi vida. No había luz, ni agua en las casas, la traian las mujeres en grandes cántaros sobre sus cabezas sin sujetarlas con las manos ya que las llevaban en las caderas, se alumbraban con unas teas a las que llamaban "gancios" y con el fuego que encendian en una gran losa en mitad de la estancia principal de las casas que eran hechas de piedra pura simplemente colocadas una encima de otra, fuego que servía para cocer el caldo, que era el alimento principal obligado en todas las comidas, y en que tambien se hacía el pienso para cerdos y vacas. El corral de las vacas solía estar debajo de las casas para recibir el calor de las mismas y poder atenderlas mejor. La pocilga tambien se hallaba bajo el hogar y todas las labores del campo eran hechas a mano, sin más ayuda que un carro tirado por vacas.

En verano la vida era muy dura, debido a la rudeza de los trabajos, el apremio del tiempo y los pocos medios de que se disponía para realizarlos. Además estaba la dureza de la climatología.

Las trillas o "mayas", se hacian mediante "xeiras", que consistian en que si una familia te mandaba 2 personas para tu "maya", tu tenias que corresponder con otras tantas en la suya.

A la feria de A Mezquita, que se encuentra a mas de 2 horas de camino andando por montes y laderas, llevaban el ganado para vender sin más vehículo que una burra y si no vendian los animales que llevaban, volvian con ellos otra vez andando, aunque a cambio se tenía la oportunidad de saborear el sabrosísimo "pulpo a feira".

El invierno, aunque muy crudo, era más llevadero si las siembras de centeno, maiz y demás se habien hecho antes de que llegaran las lluvias del otoño que allí son muy puntuales. Los hombres pasaban buena parte del tiempo en la cantina, alrededor de una gran estufa de leña, comentando los abatares del dia o contando anécdotas pasadas y no había más que atender a las vacas e ir con el rebaño de "res", cabras y ovejas cuyos rebaños estaban organizados de forma muy curiosa. Dichos rebaños los formaban las cabezas de un número determinado de familias y a tenor del números de las cabezas de ganado, cada dia debía ir como pastor una persona de cada familia, de manera que a mayor número de cabezas, mas dias te tocaba ir de pastor.

Pero la costumbre más particular era que la gente no se casaba obligatoriamente, sino que muchos hombres y mujeres convivian hasta que por cualquier razón dejaban de hacerlo y se separaban, siendo frecuente que una misma mujer tuviera hijos de varios hombres lo cual era normal y corriente.

Los lobos eran la pesadilla de los lugareños, pues atacaban a los rebaños y en ocasiones llegaban a entrar en la aldea a destrozar los gallineros. Era frecuente que cuando alguien mataba un lobo lo expusiera a la curiosidad de todos, siendo admirado por ello mientras él relataba donde, cuando y como lo mató.

Hay un horno público en el que se hace el pan de centeno, de normal consumo cotidiano y que dura varias semanas. En otros tiempos no se comía otro pan y era elaborado por las mujeres, mientras los hombres llevaban a hombros los haces de leña. Como el horno era común a todos los vecinos, tenian organizado un turno de uso y era de conocimiento general la fecha y hora en que le pertenacía a cada cual el derecho de uso.

Algo que a mí me ha producido siempre curiosidad es la meticulosidad con la que se lleva a efecto el turno de riego, siendo de extrema gravedad la transgresión del mismo, sobre todo teniendo en cuenta la proliferación de las precifitaciones de lluvia y nieve y la facilidad con la que brota el agua por doquier.

Turismo:

Si uno quiere pasar unos dias de relax, paz, sosiego, disfrutar de un ambiente sano, beber un agua de una pureza dificil de igualar e imposible de superar que brota por cualquier parte, gozar de una naturaleza increiblemente bella, sin más ruidos que el canto de los pájaros y el viento, el mugido de alguna vaca, o el canto de un rio de aguas cristalinas de pureza total, virgen de cualquier contaminación, sin ver más ser humano que algún aislado labriego que pueda aparecer ocasionalmente, no tiene más que ir a O Tameirón, a ver si tiene la fortuna de quedarse allí unos dias, o bien puede hospedarse en A Gudiña, a 11 Kms de distancia y acercarse desde allí a conocer esta pequeña aldea, con sus sencillos y pacíficos habitantes, para gozar de sus entornos y su encantadora naturaleza.

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