Pedro, ¡Cómo me remueves por dentro con tus ilustrativos relatos!
Todo eso que cuentas, yo, supongo que por mi edad, no lo he vivido; pero lo oí contar tantas veces a mis abuelos. Mi abuela era una gran conversadora, don que heredaron la mayoría de sus hijos (que fueron muchos), los dos que siguen vivos, lo son y es agradabilísimo conversar con ellos no sólo del pasado, sino del presenbte y hasta del futuro.
Nos encantaba sentarnos al calor de la lumbre y preguntarle a mi abuelo cosas de cuando ... (ver texto completo)
Todo eso que cuentas, yo, supongo que por mi edad, no lo he vivido; pero lo oí contar tantas veces a mis abuelos. Mi abuela era una gran conversadora, don que heredaron la mayoría de sus hijos (que fueron muchos), los dos que siguen vivos, lo son y es agradabilísimo conversar con ellos no sólo del pasado, sino del presenbte y hasta del futuro.
Nos encantaba sentarnos al calor de la lumbre y preguntarle a mi abuelo cosas de cuando ... (ver texto completo)
Es verdad. Alrededor del fuego vibraba todo el calor familiar, tan falto hoy día en nuestras acogedoras casas. Las palabras alimentaban más que ahora el circulo del entretenimiento. Se hablaba de todo y se reía por todo.
Yo también recuerdo el haber comido en el mismo caldero tirando de cuchara. Cogiamos un trocito de pan para cuidar el goteo y, sobre ese pan, viajaba la cuchara desde el caldero a nuestras ansiosas bocas. A día de hoy, sorprende a mis hijos el aguante que tengo a la comida muy ... (ver texto completo)
Yo también recuerdo el haber comido en el mismo caldero tirando de cuchara. Cogiamos un trocito de pan para cuidar el goteo y, sobre ese pan, viajaba la cuchara desde el caldero a nuestras ansiosas bocas. A día de hoy, sorprende a mis hijos el aguante que tengo a la comida muy ... (ver texto completo)