Se cree que en los siglos XII o XIII ya existía esta
villa, donada a la
Orden de Alcántara para la repoblación y colonización de
Extremadura. En 1731, el entonces Duque de Béjar, Don Juan
Manuel Diego
López de Zúñiga, concede su licencia a los
vecinos para que inicien los trámites de independencia ante S. M. el Rey Don
Felipe V. Tras una laboriosa tarea de deslindes y ajustes con las vecinas villas de
Puebla de Alcocer y
Talarrubias, no muy favorables a los de
Casas de don Pedro, por fin, el 23 de febrero de 1733, la
localidad se libera de todo señorío y se hace Villa independiente.