Los Valientes. Ciudad sin ley que amargas mis recuerdos y los ahogas en la mayor sordidez que el existencialismo opaco puede generar. Tengo el Síndrome. El Síndrome de Los Valientes, al igual que sus inconscientes habitantes, mecanizados por el silencio y la vacuidad de una vida ligada a la ataraxia más evidente. Entre la somnolencia que acompaña mis despertares se une la árida sensación de una noche fresca y vacía, idonea para las divagaciones de un vagabundo marginado de las urbes. Son tantos los ... (ver texto completo)