Hola, soy barcelonés y creo que debo defender un poco la manera de ser de mis conciudadanos. El barcelonés no es tan afectuoso como los cubanos, pongamos por caso, pero sí es educado y correcto con los extranjeros cuando éstos le requieren. Respecto a los emigrantes, nada es fácil cuando se trata de integrar una cantidad de personas extranjeras con sus costumbres e identidades, hay tensiones, pero cabe suponer que con buena voluntad por ambas partes (y suficiente tiempo) se podrán resolver. Entre ... (ver texto completo)