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En la calle hacía un frío que helaba hasta a las palabrotas y por eso, entré en lo que parecía un lujoso restaurante con la intención de pedir un café con leche bien caliente a ver si entraba una mijina en calor. Como en la calle estaba el día muy oscuro porque las nubes eran negras como según dicen son las bocas de los lobos, en principio me deslumbró la refulgente luminosidad interior del establecimiento que, al parecer era de esos de diseño exclusivo que tanto se llevan ahora, por lo que casi ... (ver texto completo)
En la calle hacía un frío que helaba hasta a las palabrotas y por eso, entré en lo que parecía un lujoso restaurante con la intención de pedir un café con leche bien caliente a ver si entraba una mijina en calor. Como en la calle estaba el día muy oscuro porque las nubes eran negras como según dicen son las bocas de los lobos, en principio me deslumbró la refulgente luminosidad interior del establecimiento que, al parecer era de esos de diseño exclusivo que tanto se llevan ahora, por lo que casi ... (ver texto completo)