Aquel muchacho que salió de Deza hace cuarenta y cuatro años y que hubo de emplear seis horas en el viaje, vuelve a Madrid desde una ciudad cien kilómetros más lejana que su pueblo, convertido ya en abuelo. Había sacado el billete por Internet a cuenta de su tarjeta de crédito, y solamente tiene que acercarse a la estación y subirse al AVE. En la puerta una bonita moza uniformada le da la bienvenida con una sonrisa. El viajero lleva únicamente un pequeño maletín con un ordenador portátil para escribir ... (ver texto completo)
A buenas horas puedo abrirme un hueco para entrar en el foro. Hay ocasiones que no te queda tiempo ni para rascarte. Terminas el trabajo, comes, acudes a un curso de perfeccionamiento sobre tu trabajo -a la fuerza ahorcan, qué remedio- porque como muy bien dicen el amigo pefeval "los tiempos adelantan que es una barbaridad", y luego "deberes" y otros "deberes" de tu propio trabajo y... contradiciendo el refranero, para entrar aquí, aunque sea brevemente, tienes que dejar algo para mañana de lo que ... (ver texto completo)