El día de San Blas, en Deza no teníamos escuela por la tarde. Después de comer a toda prisa, cogíamos, sobre todo los pequeñajos, el rollo que nos había hecho la madre y aunque lo preceptivo era ir a esta ermita a bendecirlo, muchos de nosotros nos íbamos directamente de casa a donde nos pareciera mejor y allí con los amigos nos comíamos el rollo, sin esperar siquiera a que fuera hora de merendar. Los de más edad, me refiero de diez años para arriba, si que se iban hacia El Mediano que es donde estaba ... (ver texto completo)