RASTROS QUE ME LLEVAN A MI PUEBLO
Soñar, sentir la realidad de lo que una persona necesita es muy fácil; la mente nos proporciona el mundo a la carta. Es por ello que, sin necesidad de arrastrar nuestro cuerpo hasta esas añoradas casas, fuentes; bosques de robledales y castaños, canteras mimadas por formas suspicaces; una fauna doméstica o salvaje que se mueve por las sendas y arrabales, que abreva y hoza; rumia, muge o da balidos llamando; llamando como se llama a cuanto se quiere retener en ... (ver texto completo)
Soñar, sentir la realidad de lo que una persona necesita es muy fácil; la mente nos proporciona el mundo a la carta. Es por ello que, sin necesidad de arrastrar nuestro cuerpo hasta esas añoradas casas, fuentes; bosques de robledales y castaños, canteras mimadas por formas suspicaces; una fauna doméstica o salvaje que se mueve por las sendas y arrabales, que abreva y hoza; rumia, muge o da balidos llamando; llamando como se llama a cuanto se quiere retener en ... (ver texto completo)