Cuando se es niño, la vida en un pueblo es fantástica, pero todo es una rutina, estábamos esperando cualquier acontecimiento que se saliese de ésta para divertirnos aún más, eso les pasaba a los cazadores que estaban esperando el día en que se abría la veda para pegar cuatro tiros por el campo, después algunos se reunían para comentar y exhibir su bien empleado día, otros se iban directamente a casa con toda la canana completa de cartuchos. Un domingo primero de apertura de veda, en que hacía mucho ... (ver texto completo)
Recuerdo aquel domingo como si hubiera sido la semana pasada, dejaron a los perros en el autobús, yo no sabía que se estaban axfisiando, si nos llamaba la atención que una ventanilla no estaba del todo cerrada y por la rendija que quedaba abierta tres o cuatro perros sacaban sus hocicos para respirar, fueron los que se salvaron, fue un drama la plaza llena de perros muertos o moribundos, a algunos les hacían la respiración artificial. Recuerdo como lloraban los cazadores.