Del tema de los perros hay para dar y tomar. En casa de mis abuelos, los perros no eran bien recibidos debido en parte a un desgraciado accidente que tuvo mi tia Jose, con 3 años. El perro de unos amigos, dócil y bueno, la atacó con saña sin saber muy bien por qué. La tuvieron que ingresar en el hospital varios días (creo que estaban en Santander, no recuerdo muy bien) y aquello la dejó numerosas cicatrices en la cara y un miedo atroz. Así que en casa, se optó por los gatos. Aún así, recuerdo con ... (ver texto completo)
Recuerdo al Kas, era un pointer. Mi padre fue a cazar varias veces con Tolín cuando éramos vecinos. El perro que tenía mi padre se llamaba Tary, era un setter de color canela. A éste le pilló un coche y le rompió un brazo, cogió tal miedo a los coches que cuando oía a uno salía corriendo hasta que podía esconderse. Yo aprendí sitios donde se escondía porque había que ir a buscarle, menos mal que había pocos coches en esa época.