Vetusta y añorada imagen de la
Calle Real, con una
casa Blasonada de la que solamente quedan cuatro
piedras. Nos
trae recuerdos de nuestra
juventud, y como suele suceder en un
pueblo que pierde habitantes, no se ve un Alma....
Una realidad a la que habrá que acostumbrarse. Ojalá Herrera se mantenga con las 2.056 personas, que al parecer,
siguen dando vida al pueblo, y que El Cangrejo reviente en
color y alegría todos los años. Con ésto y la Patata,
seguiremos vivos. ¡Aúpa Herrera!