Te he querido, lucero del alba,
con tus prisas y andares generosos.
Te he seguido como el perrito sigue a su ama,
esperando una caricia o una amable palabra.
Me has hablado, me has contado
tus vivencias de días pasados.
Te he escuchado, y mirado esos
chispeantes y cómplices ojos
de nuestra amistad. ... (ver texto completo)
con tus prisas y andares generosos.
Te he seguido como el perrito sigue a su ama,
esperando una caricia o una amable palabra.
Me has hablado, me has contado
tus vivencias de días pasados.
Te he escuchado, y mirado esos
chispeantes y cómplices ojos
de nuestra amistad. ... (ver texto completo)