Quisiera no escribir: porque ya todo lo observado, difunde paz, respeto y armonía.
Pero casi todo, sigue esa trama retorcida y atávica de que lo ajeno ha de ser mío y (yo hago lo que quiero en este
pueblo sin controles y sin leyes), porque no pasa nada, mientras nadie me denuncie.
Hay un fulano que sigue robando los leylandis plantados, los tutores de los
cerezos. Sí. Le gustan los
árboles, pero los que
compra el vecino. ¡Cómo puedes ser tan ruín!
Se sigue construyendo adosados en altura
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