No hay racimo de uva que se me resista.
Viejos almendros guardianes del pueblo. Aún suelen traer fruto para las aves, vecinos y dueño.
Mirando hacia la eternidad.
Bellísima estampa primaveral.
Siempre destacando en lo alto y en la lejanía.
Libro escrito por el Padre escolapio Dionisio Cueva ya fallecido.
Entrada a la iglesia parroquial. Testigo de los principales acontecimientos del pueblo de Hermosilla: bautizos, bodas y funerales.
Panorámica. Estas finca, s en medio del pueblo, en su día fueron eras de trilla. Recuerdos para la historia.
Nuestra querida y recordada ermita. ¡Cuántas tardes y noches nos juntábamos a su puerta para jugar al escondite, al plano... todos los chavales y chavalas del pueblo!
Calle Mayor, carretera de Llano... ¿cómo se podría llamar esta calle que cruza medio pueblo?
Ábside orientada hacia la salida del sol.
La imponente torre de la iglesia parroquial nos mira como vigilante solitario a través de los años y cómo no, de los siglos. Ella perdurará, nosotros... ¡no tanto!
Hermoso y ecológico fruto.
Venimos de Llano y los vamos hasta Cornudilla; ¿nos acompañas?
Tiempo y tiempo remachando este clavo para dar a su cabeza esta forma.