Hace unos días subí, después de varias décadas, a Ceniceros y quedé petrificado por ver la situación en que está aquello que en su día fue un pueblo con un cierto nivel de vida debido a la riqueza que había en el río y en las terrazas de sus montes.
No queda más que la bóveda de cañón y, en lo que parece ser el frontal, unos pequeños restos de pintura muy antigua. Del pueblo solo se ve una pequeña pared desnuda. Un pueblo en el que enlos años cincuenta del siglo XX aún vivía gente y algunas casas ... (ver texto completo)
No queda más que la bóveda de cañón y, en lo que parece ser el frontal, unos pequeños restos de pintura muy antigua. Del pueblo solo se ve una pequeña pared desnuda. Un pueblo en el que enlos años cincuenta del siglo XX aún vivía gente y algunas casas ... (ver texto completo)