CIRCULACIÓN POR LA ROTONDA
En la entrada del pueblo, donde muere la recta,
surge ella, divina, redonda y perfecta.
Ya no hay cruces de olvido ni sustos mortales,
solo un giro constante, ajeno a los males.
Ornamento de piedra, jardín de cemento,
que vigila el paisano con parsimonia y tiento.
A veces un olivo, castizo y solitario,
en medio del tráfico, erguido y diario. ... (ver texto completo)
En la entrada del pueblo, donde muere la recta,
surge ella, divina, redonda y perfecta.
Ya no hay cruces de olvido ni sustos mortales,
solo un giro constante, ajeno a los males.
Ornamento de piedra, jardín de cemento,
que vigila el paisano con parsimonia y tiento.
A veces un olivo, castizo y solitario,
en medio del tráfico, erguido y diario. ... (ver texto completo)