No puedo por menos de agradecer y asimismo declinar el ofrecimiento del último interviniente.
Por las mismas razones expresadas en mi escrito, yo no puedo afiliarme a una formación política si alguna parte de su cuerpo ideológico atenta contra mi conciencia. Ya lo dijo
San Pablo en su epístola a los
Romanos (capítulo 14, versículo 23): "todo lo que no se hace con buena conciencia es pecado".
Y, para qué decir otra cosa, yo no tengo la hipocresía necesaria para desenvolverme en política. Mi temperamento
... (ver texto completo)