Cuando contaba trece años, "oyó" voces que la llamaban a salvar a Francia. Sus propios familiares la tachan de visionaria, hasta que se van convenciendo. Pero aún debe salvar muchas dificultades. Las capitanes del rey, a los que ella se presenta, la rechazan una y otra vez. Y sólo a base de muchos ruegos es presentada ante el rey Carlos VII. Este le pone una nueva prueba: se disfraza y se mezcla entre los cortesanos, ocupando otro su lugar. Juana, que no conoce personalmente al rey, se va directamente ... (ver texto completo)