Había tres ocasiones en las que los chavales hacíamos fiesta tal como si fuesen de precepto: La que he narrado anteriormente del esquileo de las ovejas de la abuela, el catar el colmenar (que también era de su propiedad) y el matar los cochinos en nuestra casa. El maestro decía que éramos un pueblo atrasado, por estas cuestones; pero a ver como íbamos a adquirir los conocimientos en la materia, si no los veíamos con los propios ojos.
Un abrazo.
Pues a pesar de los años transcurridos hay que decir que no, no llevaba razón el maestro. Se ve que desconocía lo que significa la etnología. El hombre, de vivir y trabajar hoy con niños, no hubiese dicho esto. Contradiciendo aquella canción de entrada del programa de Sánchez Dragó "Negro sobre Blanco" para TVE que versando de libros decía: "Todo está en los libros, todo está en los libros, todo, todo está en los libros", habría que completar que no todo está en los libros porque la vida enseña mucho. El esquileo, la cata de colmenas, la matanza del cochino, trillar, y mil labores rurales más sólo se aprendían en vivo y en directo. Los niños actuales no tienen oportunidad apenas de contactar con la naturaleza y por eso los colegios organizan visitas a granjas-escuela, museos etnográficos, paseos por el campo...
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