Hola Antonio, ya lo se lo importante es que estes bien
Un abrazoooooooooooooooo
pues de momento todo va bien y esperemos que siga asi
aqui estoy entretenido escuchando al madrid-sevilla, de momento gana el madrid, a ver como termina
De pe a pa: Totalmente, sin dejar nada por hacer.
hola victoria, pues no, hoy no he pasado mucho frio
aqui todos los dias son casi iguales, es una rutina
Hola Antonio, ya lo se lo importante es que estes bien
Un abrazoooooooooooooooo
Si los Troyanos se han dirigido a Italia sin tu beneplácito y en contra de tus deseos, purguen su pecado y no les envíes tu auxilio; pero si no han hecho otra cosa que seguir las indicaciones que les daban los dioses inmortales y los manes, que no eran otra cosa que tu voluntad, ¿por qué ahora alguien puede cambiar tus órdenes? ¿Por qué puede alguien organizar nuevos hados? ¿Por qué tengo que buscar de nuevo la escuadra quemada en la costa de Ericina? ¿Por qué me voy a enfrentar una vez más con el ... (ver texto completo)
Así habló Júpiter, y, como de costumbre, con pocas palabras dijo muchas cosas. Por el contrario, Venus, la de los cabellos dorados, no tuvo inconveniente en hablar más tiempo de esta manera:

- "Oh Padre, oh poder eterno sobre los hombres y las cosas (¿hay alguna otra razón por la que podamos implorarte?): Los Rútulos se vanaglorian y Turno es conducido sobresaliendo en medio de todos sobre su caballo. Lleno de orgullo galopa contento, ya que sabe que la guerra le es favorable. ¿No te das cuenta? ... (ver texto completo)
El poeta épico Virgilio cuenta en su poema La Eneida esta asamblea de los dioses de esta manera:

Entretanto la mansión del todopoderoso Olimpo se abre de par en par y el padre de los dioses y rey de los hombres convoca una asamblea en su sede tachonada de estrellas, desde donde, elevado, mira con atención todas las tierras. También ve el campamento de los Troyanos y los pueblos Latinos.

Todos los dioses toman asiento en las moradas abiertas a ambos lados. En aquel momento Júpiter toma la palabra ... (ver texto completo)
Unos siglos más tarde, los Cartagineses y los Romanos se enfrentaron con una rivalidad guerrera que llenó generaciones. Se trataba de saber cuál de los dos pueblos iba a ser el que mandase en el Mediterráneo occidental, si el del norte, Roma, o el del sur, Cartago.

Después de tres sangrientas guerras entre los dos pueblos, los Romanos, mandados por un general de la familia de los Escipiones, en el año 176 a. C. destruyó Cartago, y romanizó toda la zona. Por esa victoria, definitiva, sobre los ... (ver texto completo)
Iris, mientras volaba para llegar hasta donde estaba la reina Dido sufriendo, iba dejando la estela de los siete colores por todo el aire.

Eneas, entre tanto, navegaba a toda vela para alejarse lo más rápidamente posible de aquellas tierras; miró hacia la costa y vio las llamas y el humo que se levantaba hacia el cielo. Entonces supo que, a pesar del sacrificio que le imponían los dioses, estaba llamado a más altas empresas.
Reunió en un gran montón todo lo que le podía recordar a Eneas, con el fin de prenderlo fuego y así, creían todos, poder desembarazarse de ese amor que todavía sentía por él. Pero los pensamientos de Dido eran otros. Ella misma estaría en la cúspide de aquella pira, ella misma se inmolaría en sacrificio por lo que había hecho, y en despecho por haber sido abandonada por su amante (en la imagen).

Una de las cosas que había amontonado era la espada de Eneas. Ese fue el instrumento que empleó para quitarse la vida, al mismo tiempo que se quemaba todo lo que le había pertenecido, ella misma entre todas las demás cosas. Sin embargo, no estaba demasiado entrenada en las armas y el golpe que se dio no fue todo lo certero que hubiera sido necesario. Tardaba en exhalar el último suspiro. Júpiter se compadeció de ella y envió a la mensajera de los dioses, Iris, a que aliviara el último momento de la reina Dido. ... (ver texto completo)
Así entre las dos prepararon el escenario: Se organizaría una cacería, y en un momento determinado se desatarían las furias de los cielos con una gran tormenta. Dido y Eneas estarían separados del resto de los compañeros, y encontrarían una cueva a propósito. Lo demás que iba a pasar lo dejaban en las manos de la naturaleza, y por si no ocurría nada, Juno, la diosa del matrimonio, estaría presente para conseguirlo. Además ella sancionaría aquel matrimonio.

Así fue, tal como lo habían planeado. ... (ver texto completo)
Durante el relato de Eneas, Venus había mandado a su otro hijo, Cupido, dios del amor, que tomase las facciones de Ascanio, el pequeño hijo de Eneas. Así, mientras Dido estaba absorta escuchándole, el pequeño, en el regazo de la reina, la hirió con las flechas del amor, de forma que, al terminar, Dido estaba perdidamente enamorada de Eneas.

Sin embargo Dido había querido mucho a su marido Siqueo, y no se sentía con fuerzas para volver a enamorarse. Todos estos pensamientos se los contó a su hermana Anna, con quien tenía mucha confianza. Le presentó su corazón: ella seguía enamorada de su marido muerto, y no le parecía correcto enamorarse de un recién llegado; pero por otra parte, las flechas de Cupido estaban haciendo su efecto y la arrogancia, la hermosura, la dignidad y las desgracias de Eneas eran suficientes armas para doblegar el corazón más frío.

Anna trató de que su hermana viviera el presente: su marido había sido estupendo, pero estaba muerto. Ahora se le presentaba la ocasión de renovar aquellos momentos, y, además, Eneas y sus hombres defenderían el reino de sus enemigos, sobre todo del rey Yarbas, su vecino, que también quería casarse con ella.

A las diosas tampoco les pareció mal la situación: a Juno, porque de esa forma apartaba a Eneas de su destino de fundar una nueva Troya; a Venus, porque quería a su hijo, y no le importaba dónde estuviera, si era feliz y triunfante. ... (ver texto completo)
A aquel lugar llegó Eneas con sus compañeros. La diosa Venus, madre de Eneas, quiso sacar partido de la situación y de la pelea que existía entre Júpiter y su esposa Juno. Trató de que su hijo consiguiera ser el rey de aquellos lugares. Para ello trabajó a conciencia. Primero hizo que Eneas se presentara ante Dido con un aspecto casi divino, para que la reina lo mirara con buenos ojos. Así fue.

Cuando Eneas fue encontrado por los centinelas de la ciudad y presentado a la reina, ésta se quedó sin habla: la espléndida presencia del héroe troyano dejó al punto rendida a Dido.

A continuación pensó que sería bueno que la reina se enamorase de Eneas. Para ello urdió un plan que le iba a proporcionar buenos resultados.

Dido organizó un banquete y se interesó por todo lo que le había ocurrido a Eneas desde que Troya fue asediada por los Griegos; sobre todo estaba ansiosa de conocer su final. Eneas, triste al recordarlo, refirió todas sus vicisitudes: cómo los griegos habían rendido Troya por medio del engaño del caballo; cómo él había luchado por su patria; cómo había muerto la causante de todos los males de Troya, la bella Helena; cómo había perdido a su esposa Creusa; cómo, protegido por su madre, Venus, se había librado de los atacantes y había conseguido salir de Troya; cómo había muerto su padre; cómo había sido el viaje hasta la tempestad; y cómo se había presentado ante la reina. ... (ver texto completo)
Decíamos que Eneas y sus compañeros había salido de Troya en unas pocas naves para buscar ese nuevo lugar. Pero los dioses no se ponían de acuerdo entre ellos. Juno no quería que los hados se cumpliesen, y por eso, en cuanto tuvo la oportunidad logró que Eolo, dios de los vientos, y Neptuno, dios del mar, trabajaran para ella. Entre los dos desencadenaron una gran tempestad que apartó a los troyanos de su ruta y los hizo recalar en las costas del norte de África.

El lugar al que llegaron fue el ... (ver texto completo)
Troya estaba en llamas. Los griegos acababan de entrar por medio del CABALLO DE TROYA. Habían cogido por sorpresa a los Troyanos, los habían vencido y habían incendiado la ciudad. Ya no tenía salvación. Sus principales héroes, Héctor, Paris, etc., habían muerto. Sólo quedaba Eneas, que tomó sobre sí el encargo divino de fundar otra Troya en el lugar donde los dioses le indicaran. Por eso tomó los dioses Penates de la ciudad y con su hijo Ascanio o Iulo y la compañía de unos cuantos troyanos se hizo ... (ver texto completo)
Por fin se decidieron, y organizaron una gran fiesta.

Llenaron todo de guirnaldas; los jóvenes bailaban alrededor; pusieron rodillos debajo del caballo y lo arrastraron por medio de sogas que todos se sentían orgullosos de llevar.

Así lo introdujeron en la ciudad, y se dedicaron a divertirse.

Después de un día de fiesta sin el temor de que los griegos atacaran, se durmieron tranquilos, tanto por el cansancio, como por haberlo celebrado bebiendo más de la cuenta.

Ese es el momento que ... (ver texto completo)