Las oquedades resonaron, y pareció que tenía razón. Pero ¡ojalá no lo hubiera hecho!.

En ese momento entró en escena Sinón, el actor, que había sido capturado por unos pastores troyanos cuando se hacía pasar por un desertor del ejército griego. Todos lo rodearon, y él comenzó su interpretación:

- Ya sé que me vais a matar, pero aun así, os tengo que contar qué es lo que hago aquí. Me he escapado del ejército griego porque Ulises me odiaba y quería sacrificarme en honor de Minerva, a ver si ... (ver texto completo)
Sin embargo se llenaron de admiración al descubrir el caballo:

- ¿Qué podrá ser? ¿Qué significa?

- Seguro que es una ofrenda de los Griegos a Minerva para que les dé buena suerte en su viaje de vuelta.

- Es posible que haya Griegos escondidos dentro.

- Muy bien puede ser una máquina de guerra, construida para inspeccionar la ciudad desde arriba.
... (ver texto completo)
Estaban en guerra los Griegos contra los Troyanos. Llevaban diez años de guerra y había que terminar de una vez. Los Griegos estaban lejos de su patria y parecía que no iban a conseguir vencer a Troya nunca.

Entonces fue cuando a Ulises se le ocurrió la estratagema del caballo: construirían uno enorme, de madera, y se lo presentarían a los Troyanos como si fuera una ofrenda a la diosa Minerva para que los protegiera durante el viaje de vuelta. El enorme caballo ocultaría en su interior los mejores ... (ver texto completo)
De golpe y porrazo: De improviso, precipitadamente, sin reflexión, de pronto.
Agitación del Océano

Un día todos los dioses de la India se reunieron en el monte Meru, el ombligo del mundo, para discutir cómo harían para obtener el amrita elixir de la inmortalidad, que se hallaba escondido en las profundidades del océano.

Ante la sugerencia de Visnú, deciden agitarlo y utilizan a Vasuki, la serpiente, como cuerda, y al monte Mnandara, situado sobre una tortuga, como paleta.

Los Deva, los dioses amables con la humanidad, tomaron a Vasuki por un extremo, y los Asura (o ... (ver texto completo)
Kalwin, el caballo blanco

Al final de esta era del mundo, cuando la humanidad se haya degenerado completamente, Visnú vendrá en su décima encarnación: sobre un caballo blanco y alzando una espanda de fuego, destruirá el mal y renovará el mundo.
El Buda, el histórico

El noveno avatar de Visnú fue un personaje histórico: Buda. El enseñó a la humanidad como liberarse del deseo, de las ilusiones de este mundo y de las infinitas encarnaciones. Las reencarnaciones previas de Buda se narran en los Cuentos de Jakata.
Krishna, el amante

Krishna es el octavo avatar de Vinsú, en su papel de amante. El amor de Krishna por Radha es un tema recurrente en la literatura y en el arte indio. No obstante, Krishna marchó a la guerra y es de su conversación filosófica con Arjuna (el conductor de su carro) que surgirá el texto sagrado del hinduísmo: El Bhagadvad Gita.
Rama, el gentil

Rama es el séptimo avatar de Vinsú. Nació con la misión de dar muerte al demonio Ravana. El rey Dashartha rogó por tener un hijo y Vinsú, dándole una taza de néctar divino para que fuera compartido por sus tres esposas hizo posible que naciera cuatro hijos:

Rama, que recibió la mitad de la escencia divina;

Bharata, que recibió un cuarto;

Lakshmana, que recibió un octavo y

Satrughna, que recibió el octavo restante.

En definitiva, los cuatro hermanos comparten la naturaleza divina de Visnú. ... (ver texto completo)
Parashu-Rama, el hachero

En su sexta encarnación, Visnú nació dentro de la casta de los Brahmanes, los sacerdotes.

En ese momento, la casta de los guerreros (Kshatriya) dominaba el mundo, pero los dioses pensaron que era mejor que los Brahamanes lo hicieran. Así fue como Parashu-Rama que también era guerrero, mató a Kartavirya, el rey de los 1000 brazos.
Vamana, el enano

Vamana, el quinto avatar, nació para dominar el poder de otro rey demonio: Bali.

Cuando le pidió a Bali que le otrogara sólo la tierra que pudiera atravesar de tres pasos, el rey se rió y le concedó el deseo. Vamana atravesó todo el mundo y Bali se quedo tan solo con el reino de Patala, bajo la tierra.
Narasimha, el hombre león

Había una vez un rey demonio llamado Hiranya-Kashipu que gobernaba el mundo. Era cruel, malvado e invulnerable a los hombres, animales o dioses, dentro o fuera de su casa, de día o de noche.

Un día, para hacer una broma, Hiranya-Kashipu golpeó un pilar de su palacio y preguntó si Visnú estaba allí. Para su sorpresa, Visnú salió rugiendo en forma de hombre-león, su cuarto avatar y destrozó al demonio al anochecer en la galería del palacio.
Varaha, el jabalí salvaje

En su tercera encarnación, como Varaha, Visnú salvó al mundo después de que fuese anegado por la inundación y de que el demonio Hiranyaksha se hubiese apoderado de él. Varaha mató al demonio y volvió a elevar la tierra con sus colmillos.
Kurma, la tortuga

Kurma, el segundo avatar, sotiene el monte Meru y ayuda a los dioses a recupear catorce tesoros del mar de leche.
Matsya, el pez

El primer avatar de Visnú es Matsya, el pez, forma que adopta para proteger del diluvio a Manu, el primer hombre.

Cuando Manu encontró al diminuto pez, dijo: "Cuídame y yo cuidaré de tí". Pero luego el pez se hizo muy grande y Manu lo arrojó al mar. Entonces el pez le advirtió que se iba a producir una inundación y le dijo que construyera un arca.

Al llega la inundación, al pez le creció un cuerno que Manu amarró al barco utilizando a Ananta, la serpiente del mundo como cabo ... (ver texto completo)