Iris, mientras volaba para llegar hasta donde estaba la reina Dido sufriendo, iba dejando la estela de los siete colores por todo el aire.
Eneas, entre tanto, navegaba a toda vela para alejarse lo más rápidamente posible de aquellas tierras; miró hacia la costa y vio las llamas y el humo que se levantaba hacia el cielo. Entonces supo que, a pesar del sacrificio que le imponían los dioses, estaba llamado a más altas empresas.
Eneas, entre tanto, navegaba a toda vela para alejarse lo más rápidamente posible de aquellas tierras; miró hacia la costa y vio las llamas y el humo que se levantaba hacia el cielo. Entonces supo que, a pesar del sacrificio que le imponían los dioses, estaba llamado a más altas empresas.