FREILA: Troya estaba en llamas. Los griegos acababan de entrar...

Troya estaba en llamas. Los griegos acababan de entrar por medio del CABALLO DE TROYA. Habían cogido por sorpresa a los Troyanos, los habían vencido y habían incendiado la ciudad. Ya no tenía salvación. Sus principales héroes, Héctor, Paris, etc., habían muerto. Sólo quedaba Eneas, que tomó sobre sí el encargo divino de fundar otra Troya en el lugar donde los dioses le indicaran. Por eso tomó los dioses Penates de la ciudad y con su hijo Ascanio o Iulo y la compañía de unos cuantos troyanos se hizo a la mar para buscar ese nuevo país.

Los dioses Penates eran los protectores del lugar. Cada ciudad tenía los suyos propios, que generalmente se enterraban al poner la primera piedra de la ciudad. Es simbólico que Eneas se llevara de Troya los dioses Penates. Quiere decir que Troya dejaría de existir en el lugar donde se encontraba, pero que, donde enterrara los Penates, renacería con una nueva fuerza.

La tradición indicaba que Roma era esa heredera de los Penates troyanos. Se explica así que los romanos tuvieran tanta ilusión por los sucesos de Troya, y que “La Eneida” fuera considerada el poema nacional por excelencia.