La perrita que confió en el humano y murió en el espacio ¿os acordáis?
Antes de ser un símbolo,
Laika era una perrita callejera que vagaba por las frías
calles de Moscú.
Sin nombre. Sin dueño. Sin saber que el destino la estaba mirando.
En plena Guerra Fría, la Unión Soviética necesitaba demostrar poder.
En 1957, tras el éxito del Sputnik 1, el mundo quedó en shock.
Pero Moscú quería más. Y rápido.
No había tiempo para diseñar una nave de regreso. No había tecnología suficiente.
Aun así,
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