El retablo de la Clerecía es una sinfonía visual que capta la mirada de todo aquel que entra al templo. Las dimensiones imponentes y la complejidad de los detalles son de tal magnitud que uno puede pasar horas descifrando cada elemento. Juan Fernández diseñó esta estructura no solo como un fondo para el altar, sino como un portal que conecta lo divino con lo humano. Las columnas salomónicas se entrelazan con viñetas doradas, creando un efecto de movimiento que parece invitar al espectador a sumergirse ... (ver texto completo)