Mensajes enviados por Burgalés:

Vista parcial de la iglesia parroquial entre acacias y hierba salvaje.
Cuchillos, navajas, hachas y todo objeto cortante... ¡aquí se afilaba!
¡A segar, campesinos!
Gran parrilla para preparar una suculenta chuletada.
Y... ¿nadie "visita" estas fotografías?
Rótulos para la posteridad.
Una faena bien hecha siempre perdura.
Bifurcación: Nos vamos a Poza o a Llano.
Tú eliges.
¿Quién nos la usó en el pasado?
No nos cansaremos de esperar. Viendo pasar el tiempo y las generaciones venideras.
La Escuela: ayer era el centro del saber en cada pueblo; hoy, ruina y desolación.
Y seguimos adornando el áspero cemento de las calles.
En primavera y parte del verano, nosotras somos las reinas en medio de las calles del pueblo.
Aunque reinen las heladas, mi "reino" está debajo de este plástico.
Iglesia parroquial vigilante; al pie, la Casa Consistorial, el bar y la antigua bolera.
Me gusta soñar; soñar con las eras que había en pleno funcionamiento en verano al pie de la iglesia.
Me pusieron un nombre griego "Chrysanthemum"o flor dorada; luzco en todos los colores menos el azul, procedo de China y formo parte del escudo nacional de Japón. En España me cultivan para adornar las tumbas, el día de los Difuntos en hermosas macetas. Los humanos son tan insensatos que las más bellas flores les acompañan y regalan, ¡cuando no pueden ver su hermosura! Como dijo un poeta: en una sóla flor, está toda la primavera.
Muchas gracias por tu información.
Acacias, hierba agreste, eras, edificaciones y al fondo, casi el infinito.
Cada vez que veo esta puerta no puedo olvidar lo vulnerables que somos y lo poco que valemos.
Atrás quedaron las viejas eras; nuevos edificios ocupan su lugar. El progreso, dicen.
Más colorido; más vida.
Superan los colores del parchís.

Da bendición ver este tiesto florido.
Tanta vida tiene la naturaleza que hasta el cemento se ve doblegado.
Plaga de la naturaleza, enemigo número uno del cereal.
¡Qué verdor, qué frescura la de estos guindos "burgaleses"!
Cuando la naturaleza se subleva, la mano del hombre se siente impotente para controlarla.
Todo un símbolo de vida en medio de un pueblo que la va perdiendo.
Invernadero: única forma de luchar contra las heladas y de poder paladear frutos de temporada antes que nadie del contorno.
Edificios que lo fueron.

Todo lo que no se cuida acaba... ¡cayéndose!
Calles perfectamente rotuladas.

Un ejemplo a imitar en infinidad de pueblos burgaleses.
Indestructible a pesar del tiempo transcurrido desde que alguien lo diseño.
¡Qué bella estampa!
¿Alguien conoce el nombre de estas bellas flores?
Y aquí seguimos. También tenemos nuestro papel en el mundo de la naturaleza.
Siempre tan vigilante.
Hermosa iglesia que ya requiere alguna reparación menor (pared del cementerio, por ejemplo)
Carretera Cornudilla a Llano que cruza medio pueblo con su consiguiente riesgo para los locales cuando los vehículos no respetan los 30 kms. por hora.
Estoy interesado en conocer el gentilicio de Galbarros, lo he intentado y no he logrado localizarlo. Si lo conoces y quieres ayudarme, ponlo en este foro y te agradecere tu colaboración.
No lo sé pero me gustaría conocerlo.
Pinchamos pero también adornamos.
Ni el pedrisco ha podido con nosotras.
Cansado de tanto cortar racimos de uva, aquí descanso esperando tiempo que nunca volverán.
Y así, grano a grano se llenaron los graneros. Burgos despensa cerealista de Castilla.
Nos vamos a Poza pasando por Llano de Bureba. Siempre estaremos en La Bureba.
Junto a vosotros nacerán sabrosas setas de cardo.
No hay racimo de uva que se me resista.
Viejos almendros guardianes del pueblo. Aún suelen traer fruto para las aves, vecinos y dueño.
Mirando hacia la eternidad.
Bellísima estampa primaveral.
Siempre destacando en lo alto y en la lejanía.
Libro escrito por el Padre escolapio Dionisio Cueva ya fallecido.
Entrada a la iglesia parroquial. Testigo de los principales acontecimientos del pueblo de Hermosilla: bautizos, bodas y funerales.
Panorámica. Estas finca, s en medio del pueblo, en su día fueron eras de trilla. Recuerdos para la historia.
Nuestra querida y recordada ermita. ¡Cuántas tardes y noches nos juntábamos a su puerta para jugar al escondite, al plano... todos los chavales y chavalas del pueblo!