Lucía pertenecía a una rica
familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un
joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a
Cristo, obtuvo que se aplazara la
boda, entre otras cosas porque la madre se enfermó gravemente. Devota de
Santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, quiso llevar a la madre enferma a la tumba de la santa. De esta peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le
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