Mensajes enviados por José Mel Z..L.:

Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
A mi madre la llamaban Nata, pero no porque tuviera la piel blanca como la leche, que la tenia, tanto que por las noches su cara resplandecia en la oscuridad, sino porque habia nacido el diez y seis de marzo, festividad de Santa Natalia, y mi abuela Angustias habia decidido ponerles a todos sus hijos el santo del dia de su nacimiento. Mis abuelos maternos tuvieron tres hijas y un hijo. La primera habia nacido el diez de junio y por eso se llamo Margarita, una mujer que yo recordaba con los ojos encarnizados ... (ver texto completo)
Dora, te deseo unas maravillosas vacaciones.

También deseo que todos os encontréis bien. Ya queda poquito de verano, aunque aquí se alarga hasta principios de octubre.

Siempre olvido preguntaros sobre una duda que tengo: ¿Turón se escribe con acento o sin acento?

Espero, al igual que Dora, poder visitaros alguna vez. Sería muy frustrante para mí, no pisar nunca Asturias, cuando es algo que deseo desde siempre.

Un beso a Victoria y su alma de poeta, a Piluca, mi primera y dulce amiga del ... (ver texto completo)
Hola y buenos dias para todos.
Bueno Estrella, ya quisiera yo ser cronista, solo un pequeño turones que tiene muy buena memoria, y si tiene oportunidad la comparte con quien le interese conocerla.
Por supuesto que Turón se escribe con acento. Pero si es una de nuestras señas de identidad.
Haber si tu mami se mejora (es lo que mas te deseo en estos momentos) y puedes un dia armarnos una visita, te aseguro que te iras muy contenta.
Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
Nolo............. noooo
NALO.............. SIIII.
Ibamos hacia la caseta del jardinero cuando llego la señorita Elvira. Traia en la cara el espanto de la calamidad. Me dijo, Nolo, vete a casa, que tu madre no esta bien, y la felicidad con la que habia llegado aquella mañana al palacio empezo a desbaratarse en pedazos. Mire a Eneka y este me indico, anda vete, que no sera nada, y me dio una palmada en la espalda.
Mas adelante me dijo, estas son madreselvas, las flores calman la tos y los frutos provocan vomitos y favorecen la eliminacion de la orina, y tome una de aquellas flores y la acerque a la nariz y su aroma me rocordo a las infusiones que tomaba la abuela Angustias. Cuando entramos en el valle, el resplandor de la luz se levanto de pronto y temblaron las siluetas de los montes, las alondras erizaron sus crestas y levantaron el vuelo, estallaron los reflejos del rio y cantaron todos los pajaros ocultos, ... (ver texto completo)
Sobre las casas que salpicaban los collados que bajaban al valle humeaban los primeros fuegos en el cielo, un humo tan tierno que no se sabia su era azul o blanco, y por el camino flotaban cordeles de niebla, gasas errantes de vapor que se escondian en las orillas, huyendo sin duda del sueño de la noche y del sobresalto de la luz del dia. Eneka me dijo, mira, Nalo, estas son hierbas de San Juan, son buenas para cicatrizar las heridas, y vi muchas plantas de aquella especie con sus flores amarillas, ... (ver texto completo)
Cuando cruzabamos el cordal, un viento sur corria ruidoso sobre las espinas y las flores de las argomas y cantaba al cruzar las copas de los abedules. Era la hora incierta, ese momento sin colores en que no es de dia ni de noche y el cielo no termina de romperse y la tierra no quiere despertar, esa circunstancia en que ya los buhos, los carabos, los autillos y las lechuzas han interrumpido sus ronquidos chirriantes, sus siseos, sus sordos reclamos y sus alarnas de pajaros traidores, pero aun no habia ... (ver texto completo)
Cuando Eneka vino a llamarme, yo aun no habia conciliado el sueño. Arriba, Nalo, que amanece, me dijo, y salte de la cama y fui tras el hasta la sala. Lleno dos tazones de leche y corto dos rebanadas de pan. Me dijo, Aida ya partio, y pregunte, adonde, y contesto, arriba, al monte, con las cabras, y pregunte sorprencido, que cabras, y entonces Eneka sonrio y me explico que su hija tenia un rabaño importante de cabras, y que cuidarlas cada dia era su trabajo, el que ella habia elegido, que asi habia ... (ver texto completo)
En aquel momento hubiera querido disponer de un vocabulario dilatado y conveniente, como aquel que utilizaba mi hermana, una forma de expresion precisa como esta de la que dispongo ahora despues de tantos años abarrotados de circunstancias, y lo hubiera deseado para decirle a Aida palabras que le parecieran nuevas, pero solo supe decir, me gusta, eso fue lo que dije, esto me gusta, y hube de ser cauteloso y sujetarme la voluntad. Ella decia mi nombre, Nalo, y tenia la vista velada, como si los ojos se le hubieran llenado con el humo de la vela, y ya me disponia yo a vesarla cuando se incorporo bruscamente, aliso su ropa, tomo la vela y me dijo, hay secretos que deben permanecer siendo secretos, y luego desaparecio detras de la cortina. ... (ver texto completo)
Sus labios estaban cerca de los mios y entonces pense que habia llegado la hora de hacer aquello que los dos pareciamos desear, aquello que mi hermana me habia explicado al detalle, pero Aida volvio a decirme, no te atreveras a nada mas, me lo dijiste antes, y replique, siento necesidad, y ella continuo, lo se, pero no es posible atreverse a nada mas.
Ella se acerco mas a mi y aprete su cabeza entre mis manos y la traje hacia mi, y luego me tumbe y la tumbe a ella conmigo, y sentia su respiracion agitada juno a la mia, y despues de un tiempo ella dijo, espero que no te atrevas a nada mas, y dije, estoy bien de esta manera, y ella dijo, gracias, y se acerco aun mas a mi y me senti grande en medio de otro momento feliz, tanto que no quise moverme, no quise volver a ahuyentar la energia de aquel silencio con ninguna palabra, no fui capaz de hacer ... (ver texto completo)
Con su cuerpo pegado al mio me sentia importante, quiza tan importante como el ingeniero Jacob cuando besaba a su esposa Sakia en el cenador de las bugambillas y se palpaba despues el bigote con el dedo indice de la mano izquierda, mientras con la derecha sacaba el reloj del bolsillo del chaleco para mirarlo con igual trascendencia que si estubiera mirando la hora del fin del mundo, tan crecido me sentia con Aida acurrucada contra mi pecho inmovil como mi hermana Lucia cuando paseaba por el camino ... (ver texto completo)
Ella se acerco mas a mi y aprete su cabeza entre mis manos y la traje hacia mi, y luego me tumbe y la tumbe a ella conmigo, y sentia su respiracion agitada juno a la mia, y despues de un tiempo ella dijo, espero que no te atrevas a nada mas, y dije, estoy bien de esta manera, y ella dijo, gracias, y se acerco aun mas a mi y me senti grande en medio de otro momento feliz, tanto que no quise moverme, no quise volver a ahuyentar la energia de aquel silencio con ninguna palabra, no fui capaz de hacer ... (ver texto completo)
Me incorpore, y todas las voces del sueño huyeron sobresaltadas. Le dije, si quieres puedes quedarte, y ella dijo, bueno, pero solo un momento, y se sento a mi lado. Senti deseos de decirle muchas cosas, pero no sabia que palabras elegir y el silencio se fue prolongando y tambien la quietud porque no habia nada apropiado que decir ni ningun movimiento adecuado que hacer, y lo unico que habia era aquel silencio nuevo que tenia su propia energia y que por eso habria de permanecer para siempre en las memorias. ... (ver texto completo)
.... y aquella muchedumbre de ecos universal y distante se fue acercando mas y mas hasta confundierse con el rumor de las hojas del colchon donde yo seguia soñando, y escuche entonces muy cerca de mi nuca unas palabras que ahogaron todas las voces del sueño, Nalo, despierta, y despues senti una caricia suave en la frente, y otra vez la voz, Nalo, despierta, soy yo, Aida, y no sabia si estaba despierto o seguia soñando cuando abri los ojos y vi la cara de Aida detras de la llama de una vela que luego dejo sobre la mesilla. Se sento en la cama y pregunte, que quieres, y ella respondio, no lo se, no podia dormir, y volvi a preguntar, porque no puedes dormir, y ella dudo, bajo la cabeza, giro el cuello ligeramente, tomo aire, suspiro y dijo, pienso, eso fue lo que dijo, pienso, y pregunte, que es lo que piensas, y entonces me miro con violencia, igual que me habia mirado la primera vez, y me dijo, pienso que estas aqui. ... (ver texto completo)
..... las fuentes de Carcabal que brotaban de las grietas y las divinas fuentes del Olimpo, donde habia vivido la musa Clio y en la consonancia de aquel acervo de voces tambien estaba la de mi abuelo Cosme diciendo, el enemigo mas temible esta dentro del propio corazon y era para mi su voz un balsamo dentro de la corrosion general de aquel rumor o quejido o plegaria, y la abuela Angustias grito desde el refranero de su alma, voces no son razones, y todos aquellos sonidos que conformaban el coro del ... (ver texto completo)
Por los resquicios del ventano debio de entrar un ramalazo de viento proveniente de mas alla de las grietas de los ecos secretos de Carcabal que esparcio por el cuarto el rumor de una plegaria o melodia o queja de muchedumbre de almas penando, tambien llamada estantigua, una rogativa o cantar de gentio que imploraba al unisono por su destino, y era un coro considerable y tan armonioso y tambien tan distante que me parecia a mi, desde la ilusion de aquel sueño sobre hojas de maiz, que el universo ... (ver texto completo)
Eneka detuvo su relato y me dijo, es tarde, Nalo, hablando y hablando ya estamos en la media noche. Aida se habia quedado dormida, apoyada en el escaño. Le dije a Eneka, pero quisiera saber que paso, y el insistio, es tarde, tiempo tendras de saber como sigue la historia, y tomo a su hija en brazos y, suavemente, como quien trasportara a un herido, la llevo hasta su cuarto. Tu dormiras alli, me dijo señalandome un hueco cubierto con una cortina. Me sentia tan cansado que me tumbe sobre la cama sin ... (ver texto completo)
A los catorce meses y diecisiete dias de haber encontrado los libros, se puso el traje de pana verde que habia heredado de su padre y que solo se ponia el dia de Santa Barbara para sostener una de las varas de las andas que portaban la imagen de la santa durante la procesion, el que no acababa de creer en Dios, pero que le habia prometido a su madre aquella especie de ofrenda, pues asi, vestido con el traje de pana verde y soportando en el corazon el peso de aquel amor imposible, se presento en la ... (ver texto completo)
Nos sentamos los tres junto al fuego, Aida con las manos en los bolsillos y apoyada su espalda en un lateral del escaño, Eneka cortando las llamas con una verdasca y escurriendo el aguacero de su memoria y yo sufriendo en solitario mi vergüenza. El rumor de las palabras de Eneka empezo a correr sin rumbo por la sala, y su cuerpo gigante se estremecia cuando lograba atrapar algun recuerdo efimero para traerlo hasta nosotros recnstituido, y nos hablo de cuando los hombres de Carcabal cazaban los jabalies ... (ver texto completo)
Un dia, depejando las dependencias del sotano para habilitarlo como lavadero, encontro una vieja enciclopedia, y busco la palabra Clio, y leyo, una de las nueve musas, hija de Zeus y Mnemosine, inspiradora de la Historia, que vivia en alguna de las fuentes al pie del Olimpo. Guardo Eneka los catorce tomos de aquella enciclopedia, cuya existancia nadie conocia, y se los llevo a su casa, una espaciosa cabaña de piedra que el mismo habia construido en vida de sus padres, en un lugar que llaman La Cueva, ... (ver texto completo)
Tan arruinado me quede en aquel momento, convertido en multiples y dificiles momentos, que tropece con la jarra del vino, que se fue al suelo por un golpe de mi mano inservible, y por intentar sujetar la jarra tumbe el vaso de Eneka y por querer apartarme del vino que se me caia encima desplace el plato de patatas con jabali y todo se precipito con estrepito sobre el suelo y Eneka tumbo su silla por querer detener aquel desastre y Aida dejo escapar una carcajada que a mi me parecio violenta, un alborozo ... (ver texto completo)
Nos sentamos los tres junto al fuego, Aida con las manos en los bolsillos y apoyada su espalda en un lateral del escaño, Eneka cortando las llamas con una verdasca y escurriendo el aguacero de su memoria y yo sufriendo en solitario mi vergüenza. El rumor de las palabras de Eneka empezo a correr sin rumbo por la sala, y su cuerpo gigante se estremecia cuando lograba atrapar algun recuerdo efimero para traerlo hasta nosotros recnstituido, y nos hablo de cuando los hombres de Carcabal cazaban los jabalies ... (ver texto completo)
Tan arruinado me quede en aquel momento, convertido en multiples y dificiles momentos, que tropece con la jarra del vino, que se fue al suelo por un golpe de mi mano inservible, y por intentar sujetar la jarra tumbe el vaso de Eneka y por querer apartarme del vino que se me caia encima desplace el plato de patatas con jabali y todo se precipito con estrepito sobre el suelo y Eneka tumbo su silla por querer detener aquel desastre y Aida dejo escapar una carcajada que a mi me parecio violenta, un alborozo de risas entrecortadas que parecian salir de su boca al mismo ritmo que en las lanchas del suelo rebotaban los trozos de cristal y de barro. Senti tanta vergüenza que mis ojos se humedecieron. Aida, al comprobar mi disgusto, guardo silencio y se arrodillo a recoger los restos del naufragio. Eneka, con su voz pausada y honda, dijo, "carajo", Nalo, no te apures, aqui estamos en familia.
(El entrecomillado es mio, pero la palabra de Eneka). ... (ver texto completo)
Durante la cena yo miraba repetida y fugazmente a Aida, mientras Eneka hablaba de los prodigios culinarios de la patata y de como esta se habia introducido en nuestro pais procedente de America, y Aida tambien me miraba a mi de la misma manera, y en ocasiones se encontraban nuestras miradas, y no podia yo evitar pensar en aquel dia en que mi hermana Lucia me habia enseñado su cuerpo desnudo en la nave que utilizabamos como granja, y, al igual que entonces, me fue subiendo a la cara una quemazon que no era consecuencia del sabor picante del guiso de patatas con jabali, y, al igual que aquella vez frente a mi hermana, escuchaba el zumbido del cuerpo y me convertia en un ser torpe e indefenso, tan inutil y desvalido, que cada mirada de Aida parecia tambalearme, tan perdido y tan incapaz que las palabras de Eneka no me parecian palabras sino ecos como aquellos que el decia que salian de las grietas de Carcabal. ... (ver texto completo)
Yo no sabia entonces donde estaba ese lugar al que Eneka llamaba Olimpo, pero supuse que en el tiempo de estancia en el estaria la explicacion del secreto de su sabiduria. Aida sonrio al escuchar a su padre y lo hizo con mucho amor, cerrando algo los parpados, humedeciendo un labio con el otro y levantando ligeramente las mejillas hacia los pomulos, y fue aquella la primera vez que vi sonreir a aquella joven que tendria mi edad y que se peinaba y se vestia como un muchacho.
Aida le dijo, padre, estas voces unicamente las escuchas tu, y el replico, tu no puedes escucharlas porque tienes unos oidos muy jovenes, y luego dirigiendose a mi me dijo, las oigo desde la muerte de Clio, ella habia nacido aqui, en Carcabal, y cuando los medicos determinaron su enfermedad quiso venir, Aida tenia seis años, y aqui murio Clio, una de las nueve musas, como ya te dije, despues de vivir unos años en el Olimpo, y aqui nos quedamos Aida y yo, sujetos a las voces que salen de la grieta.
Decia el que aquel pueblo estaba lleno de ecos, de voces de la tierra que andaban escondidas por los huecos de las rocas, que, si salias por las noches a caminar entre las casas y las cuadras, tenias la impresion de que un coro de voces te iba siguiendo los pasos, y que eran voces muy viejas y cansadas, voces que parecian crujidos del viento o gritos de la tierra, y tambien contaba Eneka que eran tantos los ruidos que se oian algunas noches que talmente parecia que una muchedumbre de almas anduviera ... (ver texto completo)
Dejo los troncos en el suelo y me dijo, anda, haz algo, aviva el fuego para que terminen de cocerse las patatas y puse un leño sobre la lumbre y arrime el puchero a la brasa como ella me habia pedido, y aquella circunstancia de obedecer a Aida hizo que me sintiera mejor. Mi amigo, el jardinero Eneka, hablaba sin cesar, aunque ni su hija ni yo pareciamos escucharlo, hasta que empezo a relatar el asunto de las voces, entonces si que prestamos atencion.
Eneka dijo, pasando su brazo por encima de mi hombro, este es mi amigo Nalo, y me indico que tomara asiento junto al fuego, y yo sentia mucho calor, pero no era el calor de aquel fuego que ardia a mi lado, era otro calor diferente, el calor de la vergüenza por las miradas de Aida, quien se volvio bruscamente hacia la despensa en busca de unos platos para servir la cena, y dije, no quiero molestar, y ella se volvio de nuevo para mirarme y decirne, puede que si molestes, y no me parecio una mujer como ... (ver texto completo)
La casa era de piedra y de una sola planta y por la chimenea salia una ringlera de ruedas de humo. Aida miro con sorpresa hacia la puerta y pude ver como sus ojos, que eran tan grises como el cielo oscureciendose, relampagueaban y se abrian de par en par y tambien pude ver como su frente se fruncia y sus cejas se levantaban enunciando una pregunta. El pelo lo llevaba tan corto como un muchacho y vestia una camisa y un pantalon oscuros, igual que un hombre. Ella pregunto a su padre, quien es este, ... (ver texto completo)
Me explico que las flores y las hojas de la capuchina podian comerse en ensalada, que tenian el mismo sabor que los berros y que favorecian el sueño, retrasaban la caida del cabello y hasta podian curar algunas malas infecciones del aparato urinario. Le dije a Eneka que entonces deberiamos sembrar capuchinas junto a todos los muros y no solo en el que daba a la fabrica, y el se rio y me alboroto el canbello con su mano gigante, y fuimos hacia la parte trasera del palecio, para bajar por las escaleras ... (ver texto completo)
Ya la luz se estaba desmayando cuando cruzamos el cordal. Por el cielo triste cruzo una parvada de cuervos, esos pajaros de mal agüero que volaban en circulo e iban cerrando los caminos. El pequeño grupo de casas y cuadras estaba apartado, escondido en una grieta de la sierra rocosa. El pueblo se llamaba Carcabal y Eneka me explico que el nombre procedia de la palabra carcuba, que por alli significaba zanja y tambien significaba limite, y aquel lugar estaba tan escondido que mas que una aldea parecia ... (ver texto completo)
Me explico que las flores y las hojas de la capuchina podian comerse en ensalada, que tenian el mismo sabor que los berros y que favorecian el sueño, retrasaban la caida del cabello y hasta podian curar algunas malas infecciones del aparato urinario. Le dije a Eneka que entonces deberiamos sembrar capuchinas junto a todos los muros y no solo en el que daba a la fabrica, y el se rio y me alboroto el canbello con su mano gigante, y fuimos hacia la parte trasera del palecio, para bajar por las escaleras ... (ver texto completo)
Aquel fue para mi un momento importante porque era la primera vez que alguien que no pertenecia a mi familia me invitaba a su casa, no solo a cenar sino tambien a dormir, y me pregunte que aspecto tendria la hija de un hombre tan bueno y que sabia tanto por haber estado casado con una musa, y senti deseos de preguntarle por la edad de Aida, pero no me atrevi a tanto. Asi que fuimos hasta las cocinas a ver que nos habia preparado de almuerzo la señora Elvira. Eneka me dijo, esta tarde tenemos que ... (ver texto completo)
Pues como aquel agua remansada y limpia se me antojaba a mi la voz del jardinero Eneka. Ante una pregunta suya sobre la felicidad le explique que a mi me hacian feliz las pequeñas cosas, tomar una sopa de pan caliente cuando hacia frio, ayudar a mi abuelo a pasar la bruza por el lomo de las yeguas, contemplar la crecida del rio despues de una tormenta, imaginar las tetas de la señorita Julia balanceandose en el campanario o encontrar con mi primo Alipio un nido de tordo repleto de huevos. Eneka me ... (ver texto completo)
Cuando nos lavabamos, Eneka me explico que eso de que el trabajo ennoblece al hombre lo habian inventado unos señores ricos bebiendo buen vino y dejandose acariciar por hermosas señoritas, y que los ricos no acababan nunca de crecer porque habia necesidades que ellos no sufrian, escaseces y penurias que no conocian y que eran las que hacian madurar a las personas, y tambien me dijo Eneka que por eso los hombres y las mujeres ricos se comportaban, tanto en la alegria como en la enfermedad, de la misma manera que los niños. La voz de Eneka era pausada y honda, y me parecia a mi que tenia su voz la misma naturaleza que el agua del pozo de los salgueros, donde mi hermana se bañaba desnuda al fimal de cada primavera, pare rellenar sus poros con la fragancia y la luz que habia en el remanso, al menos eso decia ella, siempre conmovida por la fantasia poetica. ... (ver texto completo)
Me dijo, otro dia te hablare de las plagas, y dije, ya me hablaste de pulgones, merucos, cochinillas y malpies, y el dijo que era de otras plagas de las que queria hablarme, de las de Egipto y de como entendia el que aquellas plagas podrian volver a repetirse, aunque con ciertos matices y algunas sustanciales diferencias, en definitiva ajustandose a estos tiempos y a la ideosincracia de nuestra region, aqui tambien hay un pueblo oprimido y unos cuantos faraones que creen tener el poder de Dios, asi ... (ver texto completo)
Me pare un momento, me apoye en la pala y le pregunte, Eneka, como es que sabes tanto, y el tambien detuvo su trabajo con el rastrillo, sonrio y me respondio, porque estuve casado con una de las nueve musas, estuve casado con Clio, que, al igual que las ocho restantes, era hija de Mnemosine y de Zeus, por eso, Nalo, es por lo que se tantas cosas. Quede perplejo porque no conocia a ninguno de cuantos habia nombrado y porque no sabia si Eneka se estaba burlando de mi. Sonrio, me dio una palmada en la espalda y me dijo, anda, vamos a terminar con este apestoso trabajo para lavarnos e ir en busca de Elvira, a ver que nos ha preparado para el almuerzo. ... (ver texto completo)
Ya las he visto, pero bueno si parece ya una chica mayor tomando el sol.. está hecha una señorita. ¡Qué mal lo va a pasar en Guadalajara! sobre todo estos primeros días. ¿Es en Gijón?
Claro en la playa de aqui, ¡vaya pregunta!.
Me voy a quitarlas.
Sigo aquí, es que le estaba contestando a Estrella.... estoy esperando haber que me enseñas...
Mira mis fotos pendientes, cuando las veas me lo dices para quitarlas.
Hace mucho que no oía ese verbo tan dificil de conjugar... jaja "apigaciar". Cuando quieras me enseñas lo que me has dicho antes.. Uy ¡que raro suena esto, no vayan a pensar mal... jajaja
¿Sigues por ahi o marchaste?.
Estabamos distribuyendo el estiercol fermentado en capas regulares y Eneka me hablaba del pueblo de los edomitas y de como Esau habia renunciado a la primogenitura en favor de su hermano Jacob a cambio de un exquisito guiso de lentejas, y a mi no me gustaban nada las lentejas asi que no entendia la postura del tal Esau, aunque tampoco entendia muy bien que importancia podia tener aquel asunto de la primogenitura. Seguimos preparando las camas de estiercol, humedeciendolas y mezclando en ellas diferentes ... (ver texto completo)
Me dijo, otro dia te hablare de las plagas, y dije, ya me hablaste de pulgones, merucos, cochinillas y malpies, y el dijo que era de otras plagas de las que queria hablarme, de las de Egipto y de como entendia el que aquellas plagas podrian volver a repetirse, aunque con ciertos matices y algunas sustanciales diferencias, en definitiva ajustandose a estos tiempos y a la ideosincracia de nuestra region, aqui tambien hay un pueblo oprimido y unos cuantos faraones que creen tener el poder de Dios, asi ... (ver texto completo)
Mientras construiamos el umbraculo y Eneka me hablaba de la historia de Israel, yo sentia que aquel hombre grande y de ademanes blandos estaba abriendome otra puerta al mundo, una puerta parecida a la que a veces me abria mi hermana Lucia cuando me explicaba los enigmas del cuerpo femenino y los escondrijos del amor o cuando me mostraba los singulares reclamos de las revistas ilustradas, y sentia que el lugar donde Eneka me estaba abriendo aquella puerta no era otro que el centro mismo de su propiop ... (ver texto completo)
Estabamos distribuyendo el estiercol fermentado en capas regulares y Eneka me hablaba del pueblo de los edomitas y de como Esau habia renunciado a la primogenitura en favor de su hermano Jacob a cambio de un exquisito guiso de lentejas, y a mi no me gustaban nada las lentejas asi que no entendia la postura del tal Esau, aunque tampoco entendia muy bien que importancia podia tener aquel asunto de la primogenitura. Seguimos preparando las camas de estiercol, humedeciendolas y mezclando en ellas diferentes ... (ver texto completo)
Eneka me vio triste y por eso me pregunto, tu sabes cuantos hijos tuvo Jacob, y le dije, cual Jacob, porque habia uno belga y otro israelita, y el dijo, cual va a ser, el de la Biblia, el hijo de Isaac, y respondi que si, que lo sabia porque lo habia estudiado en el libro de Historia Sagrada, que habia tenido doce, y el dijo, quia, tuvo casi un centenar, y me hablo de las mujeres de Jacob, de Lia la de los ojos tiernos, de la esclava Zilpa y de su legitima, Raquel, y me extraño sobre manera que un ... (ver texto completo)
Mientras construiamos el umbraculo y Eneka me hablaba de la historia de Israel, yo sentia que aquel hombre grande y de ademanes blandos estaba abriendome otra puerta al mundo, una puerta parecida a la que a veces me abria mi hermana Lucia cuando me explicaba los enigmas del cuerpo femenino y los escondrijos del amor o cuando me mostraba los singulares reclamos de las revistas ilustradas, y sentia que el lugar donde Eneka me estaba abriendo aquella puerta no era otro que el centro mismo de su propiop ... (ver texto completo)
Nos quedamos todos serios y Julia solto mi mano, como si el hecho de habermela tomado tambien hubiera supuesto descortesia hacia el patron, y aquel momento feliz se partio en momentos tan diminutos y desconsolados que no nos sirvieron de nada. Eneka dijo, Nalo, vamos a terminar el umbraculo de los geranios, y Elvira dijo, vamos Julia a preparar el almuerzo de los señores.
Eneka me vio triste y por eso me pregunto, tu sabes cuantos hijos tuvo Jacob, y le dije, cual Jacob, porque habia uno belga y otro israelita, y el dijo, cual va a ser, el de la Biblia, el hijo de Isaac, y respondi que si, que lo sabia porque lo habia estudiado en el libro de Historia Sagrada, que habia tenido doce, y el dijo, quia, tuvo casi un centenar, y me hablo de las mujeres de Jacob, de Lia la de los ojos tiernos, de la esclava Zilpa y de su legitima, Raquel, y me extraño sobre manera que un ... (ver texto completo)
Me figuro que algo así como garrapatas o piojos....
Garrapatas y cachiparros, no estoi seguro, pero posiblemente sea lo mismo, se crian entre el felecho.
Buenas tardes ya casi Victoria, al ver los nietos de José Mel te deje la última... jajaj Que pases un domingo agradable y feliz... Un besinnnnnnnnnnnn
Bueno termine de comer hace un momento, ahora toca ver el telediario (lease apigaciar un poco).
Puse una de J. M, que aun no me publicaron, la puedes ver en mis fotos pendientes.
Si coincidimos mas tarde te enseñare algo, para que lo veas y luego quitarlo, ya se lo enseñe hace unos dias a Victoria y creo que le gusto mucho.
Luego seguiremos.
Carajo Gaviota vaya como yes, mira que meterme a los mis nenos tan pequeñinos entre el felechu y la niebla, espero que no cojan cachiparros.
Gaviota ¿sabes lo que son cachiparros?.
Carajo Gaviota vaya como yes, mira que meterme a los mis nenos tan pequeñinos entre el felechu y la niebla, espero que no cojan cachiparros.
Jose Mel, donde, estassssssssssssss
Espere un rato, pero como no decias nada pense que te habias ido y las quite, pensando ponertelas en otro momento.
Me alegro de que las hayas visto, como muy bien dices esta preciosa.
Hola y buenos dias.
Victoria y Rosas, para desearos que paseis un buen dia y mandaros un abrazo.
Me gustaria que coincidieramos mas tarde, en cualquier momento, para enseñaros algo y luego quitarlo.
La señora Elvira dijo, silencio, el señor nos mira, y fue como si cinco caballos desbocados frenaran en seco, porque no era propio de los criados reirse de aquella manera en presencia de los amos, quienes, ademas de poseer los conocimientos, el dinero y las propiedades tambien disfrutaban del privilegio de ser felices en cualquier espacio y momento. Miramos hacia la entrada principal del palacio y alli estaba el ingeniero Jacob, quien hizo un gesto brusco de desconsideracion hacia nuestro comportamiento, ... (ver texto completo)
Nos quedamos todos serios y Julia solto mi mano, como si el hecho de habermela tomado tambien hubiera supuesto descortesia hacia el patron, y aquel momento feliz se partio en momentos tan diminutos y desconsolados que no nos sirvieron de nada. Eneka dijo, Nalo, vamos a terminar el umbraculo de los geranios, y Elvira dijo, vamos Julia a preparar el almuerzo de los señores.
Rieron mucho y yo rei con ellos y fui feliz en aquel singular momento que se estaba desdoblando en varios momentos, fui muy feliz porque no sentia necesidad de pensar en algo preciso y porque todos juntos con nuestras risas estabamos violentando los habitos del palacio azul de los ingenieros belgas y tambien se que fui muy feliz porque la vida me parecio demasiado corta, y la felicidad de aquel singular instante se incremento de pronto cuando la señorita Julia me dio la mano caliente y humeda y la ... (ver texto completo)
La señora Elvira dijo, silencio, el señor nos mira, y fue como si cinco caballos desbocados frenaran en seco, porque no era propio de los criados reirse de aquella manera en presencia de los amos, quienes, ademas de poseer los conocimientos, el dinero y las propiedades tambien disfrutaban del privilegio de ser felices en cualquier espacio y momento. Miramos hacia la entrada principal del palacio y alli estaba el ingeniero Jacob, quien hizo un gesto brusco de desconsideracion hacia nuestro comportamiento, ... (ver texto completo)
La planta que faltaba por nombrar era la primavera, cuyas semillas las habia traido personalmente el señor Jacob de la ciudad belga de Gante, donde decia Eneka que habia muchos invernaderos. Cuando le explique a Eneka porque habia pronunciado el nombre del ultimo hijo de Jacob, sus carcajadas resonaron por todo el jardin, tanto que al instante llego la señora Elvira limpiandose las manos en el mandil y llego la señorita Julia aireando las flores de los arriates con su estrepitoso movimiento de caderas ... (ver texto completo)
Rieron mucho y yo rei con ellos y fui feliz en aquel singular momento que se estaba desdoblando en varios momentos, fui muy feliz porque no sentia necesidad de pensar en algo preciso y porque todos juntos con nuestras risas estabamos violentando los habitos del palacio azul de los ingenieros belgas y tambien se que fui muy feliz porque la vida me parecio demasiado corta, y la felicidad de aquel singular instante se incremento de pronto cuando la señorita Julia me dio la mano caliente y humeda y la ... (ver texto completo)