Cuentan que un taxista de Nueva York llegó a la dirección y tocó el claxón.
Después de esperar unos minutos volvió a tocar el claxón.
Como esa iba a ser la última carrera de su turno, pensó en marcharse, pero en su lugar, estacionó el automóvil y caminó hacia la puerta y llamó...
"Un minuto", respondió una fragil voz de anciana.
El taxista oyó algo que se arrastraba a través de la puerta.
Después de una larga pausa, la puerta se abrió.
Una pequeña mujer de unos 90 años estaba de pie ante ... (ver texto completo)
Después de esperar unos minutos volvió a tocar el claxón.
Como esa iba a ser la última carrera de su turno, pensó en marcharse, pero en su lugar, estacionó el automóvil y caminó hacia la puerta y llamó...
"Un minuto", respondió una fragil voz de anciana.
El taxista oyó algo que se arrastraba a través de la puerta.
Después de una larga pausa, la puerta se abrió.
Una pequeña mujer de unos 90 años estaba de pie ante ... (ver texto completo)