Despertar es algo más que abrir los ojos, es sonreír a la Vida y decir:
GRACIAS por este hermoso día. En las colinas verdes de la Toscana, donde las ovejas aún caminan solas por los senderos y el pan se hornea sin prisa, vivía Sandro, un anciano pastor con las manos curtidas y la espalda encorvada.
Nadie sabía cuántos años tenía. Decía que había nacido el día que murió su padre. Y que no había aprendido a leer porque “las ovejas no mandaban cartas”.
Vivía solo, en una casa de piedra que él mismo reparaba con lo que encontraba en el bosque. No tenía televisión, ni radio, ni teléfono. Solo una libreta... Y de pronto, casi sin darnos cuenta, se va acabando otro año. Uno que nos enseñó que soltar también es una forma de amar, que no todo lo que se va estaba hecho para quedarse, y que a veces el silencio responde más que cualquier conversación. Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá. Basado en hechos reales: “El abrazo que cambió la medicina neonatal”
Esta historia ocurrió en 1995, en un hospital de Massachusetts, y desde entonces ha sido estudiada en todo el mundo.
Dos gemelas prematuras nacieron en estado crítico. Una de ellas empeoraba cada hora: su temperatura bajaba, su frecuencia cardíaca se volvía inestable y los médicos temían que no sobreviviera la noche.
En ese tiempo, por protocolo, los bebés se mantenían separados en incubadoras distintas.
Pero una enfermera...