desde las erillas, PEDRO MARTINEZ

(Abril de 2013)
Uno aprende a ser feliz cuando entiende que estar triste no sirve de nada.
Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia.
Nuestros defectos y nuestras virtudes, las mostramos a quien realmente las quiere entender.
Mi dulce abuela solía decirme: Mira hijita mía, para ganarle batallas a la vida, a veces tienes que dormir para no pensar, callar para no gritar, reír para no llorar y olvidar y perdonar para no sufrir
Cuanto más gruesa es la armadura, más frágil es el ser que la habita.