Las Casas de Vida se encontraban también asociadas a Osiris, dios del renacimiento. Se creía que el acto de copiar textos ayudaría al dios a renacer todos los años en su festival.
Los escribas que trabajaban en las Casas de Vida tomaban títulos como "Servidores de Ra" o "Seguidores de Ra". Ra era el dios solar egipcio, aquel que daba la vida; así, el título estaba asociado a la idea de que los escribas serían ellos mismos transmisores de vida.
MIGUEEEEEL! que luego si alguien quiere leer algo va todo mezclado!
miguel, me metes las frases tuyas en lo sde egipto y se me va la onda... ya no sabia que estaba escribiendo!
El conocimiento de estas últimas se hizo importante durante el Imperio Nuevo debido al cosmopolitismo de la era, marcada por el dominio de Egipto sobre una vasta área que iba de Nubia hasta al río Éufrates.
En Amarna la Casa de Vida estaba formada por dos salas principales y sus anexos, uno de ellos era la casa del director de la institución. Entre las enseñanzas impartidas se encontraban las de medicina, astronomía, matemática, doctrina religiosa y lenguas extranjeras.
Probablemente cada ciudad de dimensión media tendría su Casa de Vida, conociéndose la presencia de estas instituciones en localidades como Amarna, Edfu, Menfis, Bubastis y Abidos.
No se conocen muchos pormenores sobre esta institución, pero se sabe que surgió en la época del Imperio Antiguo. Tendía a ser sede del palacio real, pero funcionaba en una parte del templo o en un edificio situado dentro del área a éste dedicada.
Casa de Vida (en egipcio: Per Anj) era el nombre dado a la institución existente en el Antiguo Egipto dedicada a la enseñanza en su nivel más avanzado, funcionando igualmente como biblioteca, archivo y taller de copia de manuscritos. Las Casas de Vida eran accesibles sólo a los escribas y a los sacerdotes.
Aunque consta el uso de dátiles para la alimentación, la cocina egipcia no se limita a ello, ni al orden occidental típico de primer plato, segundo plato y postre. En varias tumbas egipcias se han encontrado ánforas de miel (todavía comestible a pesar de tener más de cinco mil años de edad), y varios huesos de frutas como dátiles, cítricos (posiblemente importados) y otros.
Según algunos manuscritos (que están incompletos) el arroz se consideraba comida exclusiva de faraones, y la carne que pudiesen comer sólo provenía de sacrificios, o como ofrendas de diplomacia a las representaciones de otros países que venían a hacer diferentes tratos comerciales y de toda índole
Por las pinturas y las ofrendas se sabe que les gustaban las aves, el pescado, y las frutas, ya que aparecen en las pinturas en la mesa del Faraón. En las tumbas se han encontrado aves y pescados en salazón y carne de buey momificada
Heródoto nos dice que los obreros comían cebollas y ajos, pero es seguro que también tomarían pan y cerveza, ya que se les pagaba en trigo y cebada.
También es digno de mención que la realeza y los escribas reales iban siempre depilados en todo el cuerpo (tanto hombres como mujeres), pues el pelo y el vello corporal (incluyendo las cejas), dicen algunos autores que les alejaba de la divinidad, pues era el símbolo de la materia o materialización. Aún así, se encuentran casos como el del escriba real Imhotep, que han aparecido representados con bigote o con pequeñas barbas.
En la última época o período nuevo, la vestimenta cambió ostensiblemente, en particular para las mujeres, debido al concepto de impudicia femenina que se introdujo a través de las dinastías ptolemaicas (de origen griego). Ello produjo como consecuencia, que las mujeres fuesen progresivamente tapando sus cuerpos. Los obreros iban desnudos o con un taparrabos, y las mujeres trabajadoras llevaban ropas amplias, aunque algunas iban desnudas también.
Las mujeres de clase alta llevaban un vestido largo y ceñido, llamado kalasiri, de una pieza y sujeto con dos tirantes que les cubrían los senos. También llevaban una especie de capa corta cubriendo los hombros, para evitar el sol.
Al principio usaban el algodón, aunque más tarde se impuso el lino por la creencia de que era más puro. Había cuatro tipos: Lino real, tela útil fina, tela sutil y tela lisa. El color preferido era el blanco, aunque llevaba algunos dibujos en los bordes. Los hombres vestían una falda corta, sujeta a la cintura por dos extremos cruzados, llamada schenti.
Hijos: eran deseados, aunque debido a la alta tasa de mortalidad de las mujeres en el parto, se usaban anticonceptivos para evitar embarazos seguidos. Los niños eran mimados y educados sin distinción de sexo y muchos aprendían a leer y escribir. Los hijos de familias nobles asistían a la escuela de la Casa Jeneret, la casa de la reina.
Las relaciones no estaban controladas, el incesto era habitual en la familia real y ni siquiera el adulterio de la mujer estaba penado, en el peor de los casos le costaba un divorcio, aunque en algunos papiros se relatan casos de pedradas ante el adulterio de la mujer. El único tabú era el considerar la menstruación impura, al extremo de dispensar a ciertos trabajadores de acudir a su puesto durante los días en que la tenía su esposa.
Sexo: había una gran libertad, como se refleja en numerosos escritos y en la moda: las mujeres (a excepción de las reales, que se tapaban para no tomar el sol), al igual que los hombres iban con el torso desnudo en la primera época aunque había empleos en que iban desnudos: carniceros, marineros, sirvientas, etc.
Divorcio: era también cuestión privada, podía ser solicitado por cualquiera de los cónyuges, por motivos tan amplios como el adulterio, la esterilidad e incluso la fealdad de la esposa. Si previamente se habían delimitado los bienes de los dos cónyuges en el contrato privado realizado por un escriba, ella podía recuperar los suyos, y si no poseía nada, siempre podía volver con sus padres.
Matrimonio: comenzaba por lo general cuando la pareja se iba a vivir junta, ellas entre 12 y 14 años, ellos sobre los 16, sin ningún tipo de sanción oficial, salvo la firma de un contrato privado en el que se detallaban los bienes de cada uno: la boda se celebraba en familia porque era un asunto privado.
Otras versiones (discutibles) indican que era un símbolo de pureza, belleza y de inactividad con respecto a los hombres, a los que se les representaba siempre con un tono más oscuro de piel.
Ello servía para indicar su alto status y para indicar tanto que permanecían resguardadas del sol en la casa, como que podían pagarse los cosméticos.
En las pinturas que nos han llegado, mientras la piel de los varones se representa morena, la de las mujeres de clase alta es de tono más pálido.
Solían prestar mucha atención a su aspecto, mimando especialmente el peinado y maquillaje.
La mujer: mantenía su nombre, una cierta independencia e incluso su trabajo: había comadronas, tejedoras, intendentes, o bien colaboraban con el negocio de su marido. Adquirían rango al casarse: nbt pr significa administradora del patrimonio, y en la casa eran las que organizaban todo.
Aunque la sociedad era muy tolerante, la familia compuesta por una pareja con sus hijos se consideraba el modelo ideal.
El desierto, donde se enterraban los cadáveres, posiblemente jugó un importante papel en esta creencia en la inmortalidad:
’’En tiempos predinásticos, los egipcios enterraban a sus muertos desnudos y en posición fetal, en fosas superficiales excavadas en la arena del desierto. La arena seca y caliente desecaba lentamente el cuerpo, a la vez que evitaba su descomposición. Posiblemente alguno de estos cadáveres afloró a la superficie, lo que indujo a pensar que el cadáver se movía, podía vivir y que había vida tras la muerte.’’ ... (ver texto completo)
Ba, lo espiritual. Abandona el cuerpo por el día, aunque debe regresar a él al anochecer para no ser devorado por espíritus malignos. También podría ser destruido debido a los pecados del difunto. Mientras el Ba para salvarse sigue los pasos marcados por el Libro de los Muertos reproducidos en la tumba, el cuerpo era salvado mediante el proceso de momificación. Según otras versiones del papiro del Libro de los Muertos, el Ba está representada por un ave, y simboliza la Mente Penetrante en vínculo ... (ver texto completo)
Ka, la energía vital continúa viviendo una existencia ficticia en el sarcófago, necesitando víveres, o se introducía mediante conjuros mágicos en una estatua que representaba al difunto. Disponía de los ‘’Ushebti’’, o estatuillas de servidores que debían ayudar en los trabajos que los dioses ordenaran al difunto. En otra definición el Ka es concebido como la parte individual, diferenciadora del espíritu de cada ser humano, o como ego humano vital, simbolizada como la mano levantada hacia lo alto, ... (ver texto completo)
Aj, lo inmortal, que representa la esencia divina, y que abandona el cuerpo tras la muerte para unirse a los dioses.
Para los antiguos egipcios en el Amenti (paraíso) se reunían el cuerpo, jat, y el espíritu que comprendía tres principios:
Alcanzar la proximidad del dios y llegar a ser uno de ellos era el máximo anhelo del egipcio para su vida tras la muerte. Esta unión se realizaba siempre que el difunto hubiera pasado con éxito el Juicio de los Muertos y si tenía un cuerpo incorrupto que pudiese alojar su alma. De hecho, uno de los peores castigos era arrojar los cadáveres al agua o al fuego, como ocurrió con los cómplices del golpe de Estado intentado por el Príncipe Pentaur.
Amenhotep IV proclamó la abolición de los dioses a favor de uno solo, Atón (una de las múltiples advocaciones de Ra), pero no tuvo éxito: el faraón se autoproclamó como el único intermediario entre Atón y la humanidad, anulando prácticamente al sacerdocio, y las reacciones no se hicieron esperar, y su monoteísmo no duró. Después de su muerte, su hijo (el futuro Tutankamon, que murió muy joven y del que se hallaron sus restos en perfecto estado) fue educado y utilizado por la casta sacerdotal para ... (ver texto completo)
Cada uno de los dioses estaba a disposición del mundo terrenal en lo más profundo de los templos, encarnado en una estatua que el faraón, o en su defecto el sacerdote, debía atender cada día.
Los dioses tenían una apariencia antropomorfa, aunque unida a otros elementos tomados de los animales, que querían representar los poderes del dios. Siguiendo las relaciones familiares, tan importantes para los egipcios, eran agrupados en tríadas familiares. De esta manera eran más fáciles de recordar e identificar.
Una consecuencia directa de la divinidad del rey fue el gran poder de los sacerdotes por él nombrados personalmente para representarle en el culto.
En los tiempos de debilidad real nadie recordaba lo pactado y las tierras se volvieron hereditarias. Pero en cualquier caso, faraón, sacerdotes o nobles subarrendaban a campesinos con experiencia. La recaudación de impuestos movilizaba gran cantidad de funcionarios, y para controlarlo todo se hacían frecuentes censos, pagando cada uno con parte de su trabajo, grano, animales o productos artesanos.
Como dueño absoluto de la tierra, el faraón tenía derecho a recibir sus frutos, aunque algunas veces cedía tierras a los templos (que llegaron a controlar inmensas propiedades) o a particulares, bien como pago de un cargo, en cuyo caso volvía a la propiedad real al cesar el funcionario (caso de los gobernadores locales), o como premio condicionado, por ejemplo a veteranos siempre que un hijo sirviera en el ejército.
La unificación del Alto y Bajo Egipto en época de Narmer marcó el inicio de la cultura egipcia, pero nunca se olvidó la primitiva división. Durante mucho tiempo hubo dos administraciones y cuando se fusionaron mantuvieron una serie de símbolos que lo recordaban, sobre todo en el ritual regio. El más conocido, la doble corona.
Al ser el Faraón la encarnación del dios Horus en la tierra, desde los tiempos predinásticos se le reconoce un poder absoluto sobre el resto de los mortales, que daban por supuesto que era el dueño de todo Egipto; sus tierras, sus cosechas, las armas e incluso la gente le pertenecía y cuanto ocurría en el país se le atribuía, ya se tratara de buenas cosechas o de una inundación a destiempo del Nilo. Él en persona nombraba visires, sacerdotes, generales y demás altos cargos.
* Escritura, para administrar los recursos,
* Geometría, para calcular desniveles en las acequias y medir las superficies,
* Álgebra, para distribuir correctamente los caudales,
* Meteorología, para predecir las crecidas del río,
* Astronomía, y con ella el calendario, para anunciarlas y organizar el trabajo.
A orillas del Nilo, se consumó la revolución del Neolítico, recolectando, domesticando animales y practicando la ganadería. La observación de una mayor producción de gramíneas sobre el limo de las crecidas, les llevó a crear un sistema de regadío, lo que trajo la organización de una economía de almacenamiento que ayudó a su vez al desarrollo de las ciencias y las artes:
Heródoto afirmaba: "Egipto es un don del Nilo", y este impregnó todos los aspectos de la vida, incluida la mitología.
Las costumbres del Antiguo Egipto, la rutina diaria de los habitantes, las ciudades, los oficios, la economía, todo se derivaba de la agricultura, sus necesidades y sus beneficios.
La mitología egipcia es el nombre del conjunto de creencias sustentadas por los pobladores del antiguo Egipto, cuya práctica fue prohibida en tiempos de Justiniano I, en 535 d. C., con la imposición del cristianismo. El lapso de su desarrollo es de más de tres mil años, variando estas creencias a lo largo del tiempo, aunque eran la base de toda la organización de la sociedad: desde el poder del faraón hasta la forma de inhumación, todas las costumbres eran consecuencia directa de la concepción religiosa ... (ver texto completo)
Bueno, no te preocupes, otro rato me sigues contando!!
yo tengo sitios ahi que algun dia espero ir: Graceland y Egipto. Esos fijos (ja! ja!) y tambien tiene que ser bonito un viaje a africa de esos que haces un safari y tal... debe ser bonito..... (soy es que soy muy de tierra y campo.. ja! ja)
a mi chico en cambio le van las ciudades con adelantos tecnologicos, quiere ir a japon, nueva york.....