El desierto, donde se enterraban los cadáveres, posiblemente jugó un importante papel en esta creencia en la inmortalidad:
’’En tiempos predinásticos, los egipcios enterraban a sus muertos desnudos y en posición fetal, en fosas superficiales excavadas en la arena del desierto. La arena seca y caliente desecaba lentamente el cuerpo, a la vez que evitaba su descomposición. Posiblemente alguno de estos cadáveres afloró a la superficie, lo que indujo a pensar que el cadáver se movía, podía vivir y que había vida tras la muerte.’’
’’En tiempos predinásticos, los egipcios enterraban a sus muertos desnudos y en posición fetal, en fosas superficiales excavadas en la arena del desierto. La arena seca y caliente desecaba lentamente el cuerpo, a la vez que evitaba su descomposición. Posiblemente alguno de estos cadáveres afloró a la superficie, lo que indujo a pensar que el cadáver se movía, podía vivir y que había vida tras la muerte.’’