Pero, prácticamente ninguna religión describe cómo es la vida en el más allá, aunque sí se esfuerzan en contarnos cómo sería el paso a otra existencia, de no hacer caso de los mandamientos divinos. Utilizando lo trascendente, en forma de amenaza. Tan sólo ha existido un grupo que no sólo se limitaba a describir el Paraíso, sino que daba la posibilidad en vida, de viajar hasta él. Surgió en el siglo XI de la mano de Ibn Al Sabbah y su aparición estuvo marcado por motivos políticos más que místicos. Este imam afincado en Persia fue capaz, mediante las más sutiles tretas, de reunir un temible ejercito de fanáticos que sembró el terror durante siglos en Asia Menor. Fueron conocidos como los Hashshasin, palabra árabe que significa "consumidor de hachís". Y su fama fue tal, que nuestro actual vocablo "asesino" deriva directamente del nombre de los miembros de esta secta. Ibn Al Sabbah se dedicaba a reclutar muchachos jóvenes para llevarlos a su fortaleza de Alamut. Una vez allí se les instruía en el manejo de las armas, a lo que dedicaban gran parte del día. A la vez el imam les suministraba droga, consiguiendo con ello que los guerreros permanecieran constantemente en un estado semi-místico. Cuando su líder espiritual lo creía conveniente, aumentaba la dosis de hachís hasta que el elegido caía inconsciente. Entonces lo trasladaba a otro ala del castillo, donde se encontraba con un jardín paradisiaco, lleno de hermosas mujeres. El guerrero pasaba allí varios días disfrutando, hasta que otro aumento en la dosis volvía a dejarlo inconsciente. Era el momento de regresar con el resto de soldados. Cuando despertaba, Ibn Al Sabbah, a modo de Mesías, le decía "que gracias a sus poderes había estado en el paraíso, y si moría por él, toda la eternidad la pasaría allí". La entrega de los jóvenes era tal, que no dudaban en acatar sus órdenes, aunque en ello les fuera la vida. Esta experiencia "ultraterrena" provocaba que los "asesinos" no se preocuparan de huir después de perpetrar sus crímenes, ya que habían probado en vida las mieles del Edén.
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