En ocasiones no es sólo el espíritu del fallecido el que retorna desde el más allá. También puede regresar incluso su cuerpo, como es el caso de los famosos zombis de Haití. Los ritos funerarios en aquellas lejanas tierras presentan unas características muy especiales. La noche que precede al entierro, mientras los familiares lloran y se lamentan por la terrible pérdida, sus amigos bailan y se emborrachan de forma que el muerto se lleve un buen recuerdo de los presentes y no tenga ganas de volver.