Ala, ya hemos vuelto a la niñez, casas de barro, pajares con los vocarones abiertos esperando la paja, el sol de fuego que cae en las procesiones, la vieja plaza del frontón, de tierra, con su olor peculiar de meriendas al sol y juegos de pelota mano a mano o por parejas y el sudor mezclado con el polvo y los juegos de los cartones o las chapas, al matuteo, las canicas, al castro las chicas o a la comba y que pena, se hace de noche y tenemos que marchar, ya no se ve; nos llaman las madres pero no ... (ver texto completo)