Descuiden, no vamos hablar ni preguntar qué pasó con os patos del
Pantano... Es que después nos comportamos como unos caraduras esgrimiendo que en
Membrío no hay "ná"; sino de aquellas trampas o "perchas" que se ponían en la besana en los primeros del
otoño lluvioso. El estado de alegría dependía de la clase de pájaro que cayera. Los rabúos juntos a los tordos por no decir las chochas eran lkos más apreciados, no así las pajarinas, verderones, franceses, que aunque conmás vistoso pklumajes, eran
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