Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Continuando su camino, en poco tiempo alcanzaron el Palacio Real. Como por todo el reino se había extendido el rumor de la recompensa, muchos eran los que lo habían intentado en vano. Además, por culpa de ello, el roble había vuelto a crecer más fuerte y vigoroso que nunca, y la oscuridad se cernía más inmensa. El Rey, consciente de todo esto, había impuesto un castigo a quien lo probase sin conseguirlo: arrancarle ambas orejas y enviarlo a una isla desierta.
Regresando con sus hermanos, éstos dudaron de lo que Juan hubiese visto, hasta el punto de hacer nuevas chanzas al respecto. Poco le importaba a Juan “Botas”, pues al fin y al cabo había visto satisfecha su inquietud.
Aquí estoy, pues. – comentó Juan, mientras bloqueaba el manantial sobre la nuez con un parche de musgo, para evitar que el agua se agotase. Al tiempo, agarró la nuez y la incorporó a su fardo.
-Así es – contestó la nuez – y mucho ha fluido mientras te esperaba.
“- ¡Buenos días! – saludó Juan, con la alegría que lo caracterizaba – ¿Así que usted yace aquí y se lanza hacia abajo sola?
Juan se lanzó a la aventura ignorando los gritos de sus hermanos. Ascendió y ascendió, siguiendo el curso del arroyo, observando cómo éste se hacía cada vez más pequeño, hasta convertirse en un hilillo y, ¿de dónde imagináis que brotaba? Pues, ni más ni menos, de una nuez grande.
Por supuesto. Pero me causa curiosidad conocer el origen de este arroyo en particular.”
- ¡Cómo no! Juan “Botas” preguntándose algo – rieron sus hermanos – Pues nosotros nos preguntamos si hay algo de razón en tu cabeza, o estás completamente loco. Hermanito, ¿es que todavía no sabes cómo brota el agua de un manantial a la tierra?
Juan dijo: “-Me pregunto, por esta vez, de dónde aparece toda esta agua.
De vuelta con sus hermanos, éstos no reprimieron preguntarle qué había visto. Juan comentó que tan sólo era una pala lo que habían escuchado. Más tranquilos, siguieron sus andanzas los hermanos, hasta llegar a las proximidades de un arroyo. Sedientos, decidieron detenerse para echarse un trago.
-Aquí me tiene – dijo Juan, justo al tiempo que agarraba a la pala por el mango y la guardaba en su fardo.
-Así es –respondió la pala – Y no llevó poco tiempo, pues te estaba esperando haciendo lo que mejor sé.
“- ¡Buenos días! – saludó Juan muy amablemente – Así que está usted sola, aquí, cavando y haciendo hoyo.
Juan inició una escalada por la roca, al tiempo que sus hermanos mayores reían y hacían bromas de su pobre hermanito. Subió y subió, hasta alcanzar la cima. Y, ¿qué creéis que vio allá en lo alto?
-Bueno, bueno, no creo que pierda nada por echar un vistazo, y así me quedaré contento.
- ¡Qué raro! ¡Juan “Botas” maravillado por algo! – se mofaron sus hermanos – Como si nunca hubieses escuchado el taladrar de un pájaro carpintero.
“-Ahora me pregunto. –dijo, como no, Juan “Botas”- ¿qué será aquél ruido de excavación que se escucha encima de aquellas rocas?
Los tres hermanos prosiguieron su camino. Más adelante, tras arribar a unas estribaciones de roca un tanto escarpada, se detuvieron al sonido de algo que cavaba y hacía pala.
-Bah, una simple hacha – respondió Juan.”
“-Venga, hermanito, ¿qué viste tan interesante en lo alto de la colina?
Así fue como, de vuelta con sus hermanos mayores, éstos se burlaron y rieron de “Botas”.
-Vaya, vaya. Pues aquí me tiene. – dijo Juan, inmediatamente antes de agarrarla por el mango y guardar el hacha en su fardo”.
-Efectivamente. Aquí me detuve a talar y dar hachazos. Estaba esperándote. – le respondió el hacha.
“- ¡Buenos días! – saludó Juan – ¿Está usted sola aquí talando?
Juan, que hacía caso omiso a ese tipo de comentarios, subió y subió por la ladera, guiado por el ruido. Y… ¡¿a que no sabéis qué descubrió?! Un hacha que por sí sola estaba talando el tronco de un abeto.
-Ve, hermanito. Todavía te queda mucho por aprender. Eres tan inocente… -comentaron sus hermanos.”
Ya. Aun así, quisiera echar un vistazo – espetó Juan antes de marcharse
Vaya, siempre tienes que ser el más listo – dijeron Pedro y Pablo a la vez – ¿Qué de raro hay en escuchar a un leñador trabajando en una colina?
-“Ahora me pregunto qué es aquello que se está tallando allá arriba, dijo Juan.
Como no, los tres humildes hermanos se lanzaron a intentar cumplir los designios del Rey, allí donde tantos hombres del reino habían fracasado. El padre de ellos estaba encantando, pues aunque sabía que la tarea sería harto complicada, al menos conocerían mundo y podrían acabar en manos de un buen maestro. No se habían alejado mucho de su hogar, cuando oyeron ruidos de hachazo y talla, colina arriba cerca de un abeto. Juan “Botas”, el menor y más inquieto de todos, prestó atención.
Botas y sus hermanos

Había una vez, en un tiempo y lugar lejanos, un hombre que contaba con tres vástagos: Pedro, Pablo y Juan. Éste último, el menor de todos, se le conocía como “Botas”. La familia era pobre, y es por ello que el padre había animado a todos sus hijos que se buscasen el pan en otra tierra más próspera y esperanzadora. No muy lejos de su hogar se hallaba el Palacio Real, y quien allí reinaba tenía unos problemas que resolver. En primer lugar, un gigantesco roble había crecido afuera ... (ver texto completo)
Había estado viajando, pero ya iba a volver a casa. No podían esperar para verlo. “ ¿Cuándo vendrá, mamá?”, preguntó Bobby. “El miércoles”, dijo mamá. Era lunes por la mañana. Betty deseó poder saltarse el martes de esa semana. Mamá continuó leyendo. “Escuchad lo que dice el tío Bob: He estado tanto tiempo fuera, que supongo que Bobs y Betsy ya están muy mayores, pero espero que no sean demasiado mayores para que les gusten los regalos que les he comprado”. El miércoles se levantaron muy pronto y ... (ver texto completo)
“ ¡Vivaaa! ¡Vivaaa! ¡Vivaaa!” Betty y Bobby daban palmas y bailaban por la habitación. ¿A que no adivinas por qué estaban tan contentos? Era por una carta que mamá les había leído del tío Bob. El tío Bob era su tío más joven y simpático, y conocía los mejores juegos e historias. El nombre de Bobby era por él.
¿Te gustaría conocer la historia de la fiesta del sexto cumpleaños de Betty? Por supuesto, Ruth y Jimmie estaban invitados, y Alice, Jean, Fred y Tommy. A las dos en punto Betty estaba en el recibidor, esperando para abrir la puerta. ¿Quién llegaría primero? Se preguntaba si las invitaciones se habrían perdido en el correo. Parecían tan pequeñitas en ese buzón tan grande… Bobby también estaba muy emocionado, pero intentaba fingir que no. Él tuvo una fiesta cuando cumplió cinco años, así que, sabía ... (ver texto completo)
A Bobby y a Betty les encantaba jugar a profes. “Jo”, dijo Betty, “una clase de uno es muy muy pequeña. Me encantaría que hubiera alguien más, Bobby”. Bobby estaba en la ventana. “Date la vuelta tres veces y tu deseo se cumplirá”, dijo. Betty corrió hacia la ventana. Ruth y Jimmie subían por el camino. Betty salió corriendo a su encuentro. “ ¿Os podéis quedar toda la tarde?”, les preguntó. Ruth respondió que sí. “Ahora podemos jugar a profes”, dijo Bobby. “Y tú puedes ser la profesora, Ruth”, añadió ... (ver texto completo)
Era Laddy, su perro! “ ¡Oh!”, dijo Bobby. “ ¿También quieres que te lavemos la cara?” Entonces llegó mamá. “Lo veis”, dijo, “él sabía que ya era hora de que os levantarais”. Betty corrió hacia mamá para que le abrochara el último botón. “Has ganado, Bobby”, dijo. Y tiró de las orejas de Laddy. “Pero habría ganado yo, si no te hubiera dejado entrar, perro travieso”, dijo.
Todas las mañanas Bobby y Betty compiten para ver quién se viste antes. Una mañana, cuando Bobby se despertó, fue a levantarse. Entonces, se quedó muy quieto en la cama. Quería escuchar y ver si Betty estaba también despierta. Quizás pudiera vestirse antes de que ella se despertara. Entonces, se sentó sin hacer ruido, pero Betty ya estaba despierta, ¡y se levantaron corriendo los dos a la vez! ¡Menuda prisa se dieron! Bobby se estaba atando los cordones y Betty se estaba cepillando los dientes cuando escucharon un ruido raro en la puerta. ¿Qué podía ser? Betty dejó el cepillo y corrió para descubrirlo. Adivinad quién estaba ahí, moviendo la colita de alegría. ... (ver texto completo)
Te gustaría escuchar algunas de sus historias?
Las historias de Bobby y Betty Bobby es un niño muy alegre y muy fuerte. Betty es su hermana pequeña. Tiene una carita sonriente y feliz, como Bobby, pero por lo demás no se parecen en nada. Bobby tiene el pelo oscuro y los ojos marrones, mientras que Betty tiene la piel clara y el pelo rubio. Bobby tiene siete años y medio y Betty solo seis. Bobby está muy orgulloso de su hermana pequeña, y dice que ella es capaz de jugar casi tan bien como un niño. Bobby y Betty lo pasan genial juntos.
Betty también quería ayudar, así que mamá le dejó que llevara una fuente con pastelitos helados. “ ¡Menudos ayudantes tan buenos tienes!”, dijo todo el mundo.
Bobby y Betty

Era otoño, y Bobby y Betty estaban rastrillando hojas. Bobby llevaba un rastrillo largo, y Betty una cesta. Cuando la cesta estaba llena, la pusieron en la nueva carretilla de Bobby, y la empujaron. Bobby echó la cabeza para atrás y empezó a hacer cabriolas. “Soy Prince”, dijo. Prince era el caballo grande del abuelo. “Yo soy Nellie”, dijo Betty. Nellie era el pequeño caballo de montar del abuelo. ¡Qué bien lo pasaron! Por fin acabaron de recoger todas las hojas. Betty dejó su cesta. ... (ver texto completo)
Abdul estaba muy cansado cuando se tumbó en su cama de piel de oveja. Se durmió inmediatamente y soñó que estaba de vuelta en las estrechas calles del pueblo.
Abdul y su familia cenaron cordero y bebieron leche de cabra. Comió con los dedos como suelen hacerlo los árabes.
Su madre y su padre estaban muy contentos y aliviados de verlo. Habían temido por su vida. Su madre se puso muy contenta en cuanto Abdul la obsequió con la pulsera de plata para su tobillo.
El camello se acostó y cerró la nariz y los ojos. Abdul se envolvió su abrigo a su alrededor y se escondió detrás del camello hasta que el viento dejó de soplar. Luego reanudó su viaje hacia su casa. El sol se había puesto. Empezaba a hacer frío. Su abrigo de lana pudo protegerlo del frio.
Cuando ya estaba un poco cansado, y el cielo había tomado un color amarillo extraño. El viento comenzó a soplar. Cada vez más fuerte, silbando. Después de unos minutos golpeaba duramente la cara de Abdul. No podía ver nada. Sus ojos y su boca estaban llenos de arena.
Abdul estuvo sentado en la plaza del mercado, hasta que vendió toda su madera. Entonces pensó en comprar un regalo para su madre con el dinero que había ganado. Ató la pata delantera a su camello para que no se escapara. Busco una joyería, y compró una cadena de tobillo de plata para su madre. Había muchos puestos para ver en el mercado! Quería verlos todos. Paseó por las calles a la derecha y la izquierda.
Ella compró un poco de madera de Abdul. Luego se comió algunos datiles para almorzar. (los datiles son los frutos de unos arboles que se llaman palmeras y crecen en el desierto.
Abdul oyó de repente una voz. Miró hacia arriba. Frente a él había una mujer árabe que lleva un

vestido marrón. Abdul se levantó. Podía ver sus ojos oscuros mirando a través de la apertura de su

velo.
Para él era una aventura. Cuando llegó a la plaza del mercado, se sentó junto a su camello y

esperó a que alguien viniera y comprara su madera. Observó la burros, vacas, ovejas, camellos y personas que abarrotaban las calles.