Entonces el lobo soplo y soplo. Soplo con todas sus fuerzas, pero la
casa ni se movio. La casa era muy fuerte y resistente. El lobo se quedo casi sin aire. Pero aunque el lobo estaba muy cansado, no desistia. Trajo una
escalera, subio al
tejado de la casa y se deslizo por el pasaje de la
chimenea. Estaba empeñado en entrar en la casa y
comer a los tres cerditos como fuera. Pero lo que el no sabia es que los cerditos pusieron al final de la chimenea, un caldero con
agua hirviendo. Y el lobo, al caerse
... (ver texto completo)