Mensajes de BELMONTE (Cuenca) enviados por www.poetadebelmonte.soy.es:

“Igualmente, te deseo que seas tolerante”

Vamos hacerle un comentario a esta frase del poema escrito por Victo Hugo, que si mal no recuerdo es francés y del siglo XIX, teniendo en cuenta las palabras que todos hemos oído alguna vez “Las comparaciones son odiosas”, pues si un servidor me compararse con este célebre escritor seria un necio.

Porque el cerebro de la persona ya desde su concepción empieza su formación, o sea que estando en el claustro materno el niño goza del privilegio de su madre ... (ver texto completo)
Por donde, como en el castillo que está en frontera o en lugar que se teme de los enemigos, nunca falta la vela, así, en la casa bien gobernada, en tanto que están despiertos los enemigos, que son los criados siempre ha de velar el señor. Él es el que ha de ir al lecho postrero, y el primero que ha de levantarse del lecho.
Y cuando las criadas madrugasen por sí, durmiendo su ama y no la teniendo por testigo y por guarda suya, es peor que madruguen, porque entonces la casa, por aquel espacio de tiempo, es como pueblo sin rey y sin ley, y como comunidad sin cabeza; y no se levantan a servir, sino a robar y destruir, y es el propio tiempo para cuando ellas guardan sus hechos.
De manera que ha de madrugar la casada para que madrugue su familia. Porque ha de entender que su casa es su cuerpo, y que ella es el alma dél, y que, como los miembros no se mueven si no son movidos del alma, así sus criadas, si no las menea ella, y las levanta y mueve a sus obras, no se sabrán menear.
Porque, si el amo duerme, ¿por qué despertará el criado? Y si la señora, que es y ha de ser el ejemplo y la maestra de su familia, y de quien ha de aprender cada una de sus criadas lo que conviene a su oficio, se olvida de todo, por la misma razón, y con mayor razón, los demás serán olvidadizos y dados al sueño. Bien dijo Aristóteles, en este mismo propósito, que el que no tiene buen dechado, no puede ser buen remedador. No podrá el siervo mirar por la caza, si ve que el dueño se descuida della.
Mucho se engañan las que piensan que mientras ellas, cuya es la casa, y a quien propriamente toca el bien y el mal della, duermen y se descuidan, cuidará y velará la criada, que no le toca y que al fin lo mira todo como ajeno.
Y así, con estas palabras dichas y entendidas generalmente, avisa de dos cosas el Espíritu Sancto, y añade como dos nuevos colores de perfectión y virtud a esta mujer casada que va debujando. La una es que sea madrugadora; y la otra que, madrugando, provea ella luego y por sí misma y luego, en aquello que pide la orden de su casa: que ambas a dos son importantísimas cosas. Y digamos de lo primero.
En lo cual enseña y manda a las que son desta suerte, que lo hagan así, y, a las que son de suertes diferentes, que usen de la misma vela y diligencia. Porque, aunque no tengan gañanes29 ni obreros que enviar al campo, tienen cada una en su suerte y estado otras que son como éstas, y que tocan al buen gobierno y provisión de su casa ordinario y de cada día, que las obligan a que despierten y se levanten, y pongan en ello su cuidado y sus manos.
Buenas noches: Zafra, puedes escribir lo que te guste pues este permanecerá hasta que el servidor quiera. Las fotos que he suprimido de Rada es algo que Nicolás y yo hemos hecho por consenso, pues cremos más justo que esten ahí en Belmonte todo para que no haya interpretaciones. Saludos.
Pues como, en las casas semejantes de la familia que ha de ir a las cosas del campo, es menester que madrugue muy de mañana, y, porque no vuelve a casa hasta la noche, es menester también que lleve consigo la provisión de la comida y almuerzo, y que se les reparta a cada uno, así la ración de su mantenimiento, como las obras y haciendas en que han de emplear su trabajo aquel día; pues como esto sea así, dice Salomón que aquesta su buena casada no encomendó este cuidado a algunas de sus sirvientas ... (ver texto completo)
Capítulo VII

Madrugó y repartió a sus gañanes
las raciones, la tarea a sus mozas.

Es, como habemos dicho, esta casada que pinta aquí y pone por ejemplo de las buenas casadas el Spíritu Sancto, mujer de un hombre de los que viven de labranza. Y la razón por que pone por dechado a una mujer de esta suerte, y no de las otras maneras, también está dicha.
Y dice Salomón que trae esta nave de lueñe su pan, porque, si vuestra merced coteja el principio desta obra con el fin della, y mide bien los caminos por donde se viene a este puerto, apenas alcanzará cómo se pudo llegar a él, ni cómo fué posible, de tan delgados y apartados principios, venirse a hacer después un tan caudaloso río. Mas pasemos a lo que después de esto se sigue:
que, sin parecer que se muda, va navegando, y pasando un día y sucediendo otro, y viniendo las noches, y amaneciendo las mañanas, y corriendo como sin menearse), la obra anda, y se teje la tela, y se labra el paño, y se acaban las ricas labores, y, cuando menos pensamos, llenas las velas de prosperidad, entra esta nuestra nave en el puerto, y comienza a desplegar sus riquezas, y sale de allí el abrigo para los criados, y el vestido para los hijos, y las galas suyas, y los arreos para su marido, y ... (ver texto completo)
Visto habrá vuestra merced alguna mujer como ésta, y dentro de su casa debe haber no pequeño ejemplo de aquesta virtud. Pero si no quiere acordarse de sí, y quiere ver con cuanta propriedad y verdad es nao la casera, ponga delante los ojos una mujer que rodea su casa, y que de lo que en ella parece perdido hace dinero, y compra lana y lino, y junto con sus criadas lo adereza y lo labra, y verá que, estándose sentada con sus mujeres, volteando el huso en la mano y contando consejas (como la nave,
Y, como el que navega a las Indias, de las agujas que lleva, y de los alfileres, y de otras cosas de aqueste jaez, que acá valen poco y los indios las estiman en mucho, trae rico oro y piedras preciosas, así esta nave que vamos pintando ha de convertir en riqueza lo que pareciere más desechado, y convertirlo sin parecer que hace algo en ello, sino con tomarlo en la mano y tocarlo, como hace la nave, que, sin parecer que se menea, nunca descansa, y cuando los otros duermen, navega ella, y acrecienta ... (ver texto completo)
Pues esto mismo acontece a la mujer casera, que, como la nave corre por diversas tierras buscando ganancia, así ella ha de rodear de su casa todos los rincones, y recoger todo lo que pareciere estar perdido en ellos, y convertido en utilidad y provecho, y tentar la diligencia de su industria, y como hacer prueba della, así en lo menudo como en lo granado.
La nao, lo uno corre la mar por diversas partes, pasa muchos senos, toca en diferentes tierras y provincias, y en cada una dellas coge lo que en ellas hay bueno y barato, y, con sólo tomarlo en sí y pasarlo a su tierra, le da mayor precio, y dobla y tresdobla la ganancia. Demás desto, la riqueza que cabe en una nao y la mercadería que abarca, no es riqueza la que basta a un hombre solo o a un género de gente particular, sino es provisión entera para una ciudad, y para todas las diferencias de gentes ... (ver texto completo)
Capítulo VI

Fué como navío de mercader,
que de lueñe28 trae su pan.

Pan llama la Sagrada Escriptura a todo aquello que pertenece y ayuda a la provisión de nuestra vida. Pues compara a esta su casada, Salomón, a un navío de mercader, bastecido y rico. En lo cual hermosea y eficazmente da a entender la obra y el provecho desto que tratamos y llamamos casero y hacendoso en la mujer.
" Es fuerte cosa un necio que se las echa de santo"
Fray Luis de León
Entre colegas

Estos siempre llegan aun acuerdo aunque tengan que subastar su Etica
Las margaritas

"No echemos las margaritas a los puercos no sea que pisoteándolas arremetan contra nuestra persona"
El acertijo

Los hay que dicen lo que les viene en gana y se acuerdan de lo que no han visto.
El trabuco

No prestes el arma a quien te puede matar
La mujer

De la mujer casquivana Dios te libre, que de la beata ya te libraras tú.
El olfato

Este no carece de inteligencia, pero aplica lo que critica
El invitado

Nunca invites al necio con memoria, porque te lo repetirá hasta la saciedad
El bocado

Los hay que husmean todo por ver donde pueden tirar el bocado.
La idea

Esta puede ser buena o mala independientemente de la persona que la presente.
La información

Esta la podemos usar para bien o para mal, según nuestro estado de ánimo
La noticia tiene que ser

Con verdad, completa. concisa y concreta
Al campo

No se le puede poner vallas, porque el que quiere una cosa salta a por ella cuando el dueño descansa.
El hombre

Este es un invento que hasta el final no sabremos si abra merecido la pena de crearlo.
Los foros

Son plataformas de cara al publico en los cuales cada uno vende su ingenio.
La malicia

Esta va siempre creyendo que la gente habla de ella.
El enredo

Los hay que disfrutan con el enredo cuando es en casa ajena, pero suelen hacer leña del árbol caído acordándose de todos sus vivos
La porfia

Nunca apuestes con el que sabes que te va a ganar.
El perdedor

El jugador que pone su dinero encima de la mesa, corre el riesgo de quedarse sin blanca. este se va enseguida con el ganador.
El espontáneo.

El tirarse a la plaza de toros sin capa y ponerse delante del astado tiene su peligro, pero los hay que corren este riesgo por afición.
Belmonte abre el corazon a los visitantes.
Y si el descender a cosas menudas no fuera, hacer particular esta doctrina, que el Espíritu Sancto quiso que fuese general y común, yo trujera agora a vuestra merced por toda su casa y en cada uno de los rincones della dijera lo que hay de provecho; mas vuestra merced lo sabe bien y lo hace mejor, y las que se aplican a esta virtud, de sí mismas lo entienden; como, al revés las que son perdidas y desaprovechadas, por más que se les diga, nunca lo aprenden. Pero veamos lo que después de aquesto sigue:
Pues a estas tales mándenles sus maridos que descansen y huelguen, o ellas lo harán sin que se lo manden, porque muy menos malas son para el sueño que para el trabajo y la vela; que lo casero y lo hacendoso de una buena mujer, gran parte dello consiste en que ninguna cosa de su casa quede desaprovechada, sino que todo cobre valor, y crezca en sus manos, y que, como sin saber de qué, se haga rica y saque tesoro, a manera de decir, de entre las barreduras de su portal.
Y porque del ser hacendosa decíamos que era la primera parte ser aprovechada, y que por esta causa Salomón no dijo que el marido lo compraba lino a esta mujer, sino que ella lo buscaba y compraba, es de advertir lo que en esto acontece no pocas veces, que algunas, ya que se disponen a ser hacendosas, por faltarles esta parte de aprovechada, son más caras y más costosas labrando, que antes eran desaprovechadas holgando; porque, cuanto hacen y labran ha de salir todo de casa del joyero y del mercader, ... (ver texto completo)
Así que, traten las duquesas y las reinas el lino, y labren la seda, y den tarea a sus damas, y pruébense con ellas en estos oficios, y pongan en estado y honra aquesta virtud; que yo me hago valiente de alcanzar del mundo que las loe, y de sus maridos, los duques y reyes, que las precien por ello y que las estimen; y aún acabaré con ellos que, en pago deste cuidado, las absuelvan de otros mil importunos y memorables trabajos con que atormentan sus cuerpos y rostros, y que las excusen y libren de leer en los libros de caballerías, y del traer el soneto y la canción en el seno, y del billete y del donaire de los recaudos, y del terrero26 y del sarao, y de otras cien cosas de este jaez, aunque nunca las hagan. Por manera que la buena casada, en este artículo de que vamos hablando de ser hacendosa Y casera, ha de ser, o labradora, en la forma que habemos dicho, o semejante a labradora todo cuanto pudiere. ... (ver texto completo)
Y si las que se tiene agora por tales, y se llaman duquesas y reinas, no se persuaden bien por razón, hagan experiencia dello por algún tiempo breve, y tomen la rueca, y armen los dedos con la aguja y dedal, y cercadas de sus damas, y en medio dellas, hagan labores ricas con ellas, y engañen algo de la noche con este ejercicio, y húrtense al vicioso sueño, para entender en él, y ocupen los pensamientos mozos de sus doncellas en estas haciendas, y hagan que, animadas con el ejemplo de la señora, contiendan ... (ver texto completo)
Pero ¿qué es menester traer ejemplos tan pasados y antiguos, y poner delante los ojos lo que, de muy apartado, cuasi se pierde de vista? Sin salir de nuestras casas, dentro en España, y casi en la edad de nuestros abuelos, hallamos claros ejemplos de esta virtud, como de la reina católica doña Isabel, princesa bienaventurada, se lee.
Y Plutarco escribe que en Roma a todas las mujeres, por más principales que fuesen, cuando se casaban y cuando las llevaba el marido a su casa, a la primera entrada della y como en el umbral, les tenían, como por ceremonia necesaria, puesta una rueca, para que lo que primero viesen al entrar de su casa, les fuese aviso de aquello en que se habían de emplear en ella siempre.
Ni en el palacio de Alcinoo, príncipe de su pueblo riquísimo, de cien damas que tenía a su servicio, hiciera, como hace, hilanderas a las cincuenta. Y la tela de Penélope, princesa de Ítaca, y su tejer y destejer, no la fingiera el juicio de un tan grande poeta, si la tela y el urdir fuera ajeno de las mujeres principales.
Y de los romanos, señores del mundo, sabemos que del arado iban al consulado, que es decir al mando y gobierno de toda la tierra, y volvían del consulado al arado. Y si no fuera esta vida de nobles, y, no sólo, usada y tratada por ellos, sino también debida y conveniente a los mismos, nunca el poeta Homero en su poesía, que fué imagen viva de lo que a cada una persona y estado convino, introdujera a Elena, reina noble, que, cuando salió a ver a Telémaco asentada en su cadira25, una doncella suya ... (ver texto completo)
Porque si volvemos los ojos atrás, y tendemos la vista por los tiempos pasados, hallaremos que, siempre que reinó la virtud, la labranza y el reino anduvieron hermanados y juntos; y que el vivir de la granjería de su hacienda era vida usada, y que les acarreaba reputación a los príncipes y grandes señores. Abraham, hombre riquísimo y padre de toda la verdadera nobleza, rompió los campos; David, rey invencible y glorioso, no sólo antes del reino apacentó las ovejas pero, después de rey, los pechos ... (ver texto completo)
Y a todas, sin que haya en ello excepción, los está bien y los pertenece, a cada una en su manera, el no ser perdidas y gastadoras, y el ser hacendosas y acrecentadoras de sus haciendas. Y si el regalo y el mal uso de agora ha persuadido que el descuido y el ocio es parte de nobleza y grandeza, y si las que se llaman señoras hacen estado de no hacer nada y de descuidarse de todo, y si creen que la granjería24 y la labranza es negocio vil contrario de lo que es señorío, es bien que se desengañen con ... (ver texto completo)
Porque, aunque no sea de todas el lino y la lana, y el huso y la tela, y el velar sobre sus criadas, y el repartirles las tareas y las raciones, pero en todas hay otras cosas que se parecen a éstas y que tienen parentesco con ellas, y en que han de velar y se han de remirar las buenas casadas con el mismo cuidado que aquí se dice.