Y si el descender a cosas menudas no fuera, hacer particular esta doctrina, que el Espíritu Sancto quiso que fuese general y común, yo trujera agora a vuestra merced por toda su casa y en cada uno de los rincones della dijera lo que hay de provecho; mas vuestra merced lo sabe bien y lo hace mejor, y las que se aplican a esta virtud, de sí mismas lo entienden; como, al revés las que son perdidas y desaprovechadas, por más que se les diga, nunca lo aprenden. Pero veamos lo que después de aquesto sigue: