Mensajes enviados por www.poetadebelmonte.soy.es:

M. R no te preocupes que si tu quieres ver la colegiata no te lo va ha impedir nadie y si quieres ir a la ermita de la virgen de Gracia tampoco faltaría más que ahora se seleccione a las personas que pueden entrar y las que no.

Aquí te mando la foto para que la vayas viendo.

Saludos.

Firma: Dulcinea.
Pero a quien se le pasa por la imaginación que si visita un ciudadano cualquier monumento de la villa de Belmonte lo van a vetar pagando su entrada.
Buenos días,

Agustín... un afectuoso saludo y un comentario. Eres un único belmonteño que mantiene activa esta página, de no ser por tí Belmonte no aparecería en los Pueblos de España; se habría extinguido.

Es una pena que habiendo tantos intelectuales en nuestro pueblo, no se dignen a darle alegría a este foro. Otros pueblos si lo hacen, no solo con poesía o filosofía sino con mensajes, comentarios y anuncios. La desidia nos domina a todos.

Saludos
Vicente
Porque escribo en esta pagina

Veo que todos los ciudadanos de cualquier pueblo resaltan las cosas que poseen y es únicamente para decir que ellos también existen en el conjunto de España y quieren que la gente les haga una visita.

La villa de Belmonte tiene abierto otros foros para demostrar que tiene valores artísticos vaya que en este foro nunca ha escrito ningún paisano, otras personas que no son del pueblo han hecho gran publicidad del mismo y han colgado infinidad de fotografías y por ... (ver texto completo)
este lleva razón en sus afirmaciones " el dinero no tiene corazón" los banqueros nunca tienen perdidas siempre ganancias.

Este es igual con todos los gobiernos.
dicho, no tanto por añadir cosa que importase a vuestras razones, cuanto para que reposaseis entretanto en vos, y así entraseis con nuevo aliento en esto que os resta.
-Vos, Juliano -dijo Marcelo entonces-, siempre que hablareis, será con propósito y provecho mucho; y lo que habéis hablado ahora ha sido tal, que hacéis mal en no llevarlo adelante. Y pues ello mismo os había metido en el nombre de Esposo, fuera justo que lo prosiguierais vos, a lo menos siquiera porque, entre tanto malo como he dicho yo, tuviera tan buen remate esta plática; que yo os confieso que en este nombre no puede decir lo que hay en él quien no lo ha sabido sentir, de mí ya conocéis cuán lejos estoy de todo buen sentimiento.
-Ya conocemos -dijeron juntos Juliano y Sabino- cuán mal sentís de estas cosas, y por esta causa os queremos oír en ellas; demás de que es justo que sea de un paño todo.
-Justo es -dijo Marcelo- que sea todo de sayal, y que a cosa tan grosera no se añada pieza más fina. Mas, pues es forzoso, será necesario que, como suelen hacer los poetas en algunas partes de sus poesías, adonde se les ofrece algún sujeto nuevo o más dificultoso que lo pasado, o de mayor calidad, que tornan a invocar el favor de sus musas; así yo ahora torne a pedir a Cristo su favor y su gracia para poder decir algo de lo que en un misterio como éste se encierra, porque sin él no se puede entender ni decir.
Y con esto humilló Marcelo templadamente la cabeza hacia el suelo, y como encogiendo los hombros, calló por un espacio pequeño; y luego, tornándola a alzar y tendiendo el brazo derecho, y en la mano de él que tenía cerrada, abriendo ciertos dedos de ella y extendiéndolos, dijo: ... (ver texto completo)
Que ni llega a Él la vejez, ni la enfermedad le enflaquece, ni la muerte le acaba, ni puede la fortuna, con sus desvaríos, poner calidad en Él que la haga menos amable. Que, como dice el salmista: «Aunque Tú, Señor, mismo desde el principio cimentaste la tierra, y aunque son obra de tus manos los cielos, ellos perecerán y Tú permanecerás; ellos se envejecerán, como se envejece la ropa, y como se pliega la capa los plegarás y serán plegados; mas Tú eres siempre uno mismo, y tus años nunca desmenguan.» ... (ver texto completo)
Mas si es tan perjudicial el amor cuando se emplea mal, y si se emplea mal en todo lo que está sujeto a mudanza, y si todo lo semejante le es suelo enemigo, adonde, si prende, produce frutos de ponzoña y miseria, ya veis, Sabino, la razón por qué dije al principio que sólo Cristo es aquel con quien se puede tener paz y amistad; porque Él solo es el no mudable y el bueno, y Aquel que cuanto de su parte es, jamás divide la unidad del amor que con Él se pone; y así Él es sólo el sujeto propio y la tierra ... (ver texto completo)
-No se dará bien, conforme a eso, Sabino -dijo Juliano entonces-, el amor en cualquier suelo.
Respondió Sabino:
- ¿Cómo no se dará?
Y Juliano dijo:
-Como dicen de algunos frutales, que, plantados en Persia, su fruta es ponzoña, y, nacidos en estas provincias nuestras, son de manjar sabroso y saludable, así digo que se concluye de lo que hasta ahora está dicho, que el amor y la amistad, todas las veces que se plantare en lo que estuviere sujeto a todos o a algunos de esos accidentes que habéis ... (ver texto completo)
-Tiene -dijo Sabino- esa fuerza todo aquello que a cualquiera de los que aman, o le deshace en el ser, o le muda y le trueca en la voluntad, o totalmente o en parte, como son, en lo primero, la enfermedad y la vejez y la pobreza y los desastres, y finalmente la muerte. Y en lo segundo, la ausencia, el enojo, la diferencia de pareceres, la competencia en unas mismas cosas, el nuevo querer y la liviandad nuestra natural. Porque, en lo primero, la muerte deshace el ser, y así aparta aquello que deshace de aquello que queda con vida; y la enfermedad y vejez y pobreza y desastres, así como disponen para la muerte, así también son ministros y como instrumentos con que este apartamiento se obra. Y en lo segundo, cierto es que la ausencia hace olvido, y que el enojo divide, y que la diferencia de pareceres pone estorbo en la conversación, y así, apartando el trato, enajena poco a poco las voluntades, y las desata para que cada una se vaya por sí; pues con el nuevo amor, claro es que se corta el primero, y manifiesto es que nuestro natural mudable es como una lima secreta que, de continuo, con deseo de hacer novedad, va dividiendo lo que está bien ajuntado. ... (ver texto completo)
-Esa es verdad en que no hay duda -dijo entonces Sabino.
-Pues si en esto no hay duda -añadió Juliano-, ¿podréisme decir, Sabino, cuántas y cuáles sean las cosas que tiene esta fuerza, o que la pretenden tener, de cortar y dividir aquello con que el amor se anuda y se hace uno?
-No han hecho mala presa estas que llamáis mis redes, Sabino -dijo Juliano entonces-, pues han cogido de vos esto que decís ahora, que está muy bien dicho, y con ello estoy yo más cerca del fin que pretendo, de lo que vos, Sabino, pensáis. Porque, pues es así que todo amor, cada uno en su manera, o es unidad, o camina a ella y la pretende; y pues es así que es como el blanco y el fin del bien querer el ser unos los que se quieren, cosa cierta será que todo aquello que fuere contrario, o en alguna forma dañoso a esta unidad, será desabrido enemigo para el amor; y que el que amare, por el mismo caso que ama, padecerá tormento gravísimo todas las veces que, o le aconteciere algo de lo que divide el amor, o temiere que le puede acontecer. Porque, como el cuerpo siempre que se corta o que se divide lo uno de él y lo que está ayuntado y continuo, se descubre luego un dolor agudo, así todo lo que en el amor, que es unidad, se esfuerza a poner división, pone por el mismo caso en el alma que ama una miseria y una congoja viva, mayor de lo que declarar se puede. ... (ver texto completo)
Estuvo entonces sobre sí Sabino un poco, y dijo luego:
-No sé, Juliano, qué fin han de tener hoy estas redes vuestras, ni qué es lo que con ellas deseáis prender. Mas pues así me estrecháis, dígoos que hay dos amores o dos maneras de amar, una de deseo y otra de gozo. Y dígoos que en el uno y en el otro amor hay su cierta unidad: el uno la desea, y, cuanto es de su parte, la hace, y el otro la posee y la abraza, y se deleita y aviva con ella misma. El uno camina a este bien, y el otro descansa y se goza en él; el uno es como el principio, y el otro es como lo sumo y lo perfecto; y así el uno como el otro se rodea, como sobre quicio, sobre la unidad sola: el uno haciéndola y el otro como gozando de ella. ... (ver texto completo)
-Como puede uno no amar a sí mismo, así podrán -dijo Sabino- dejar de amar al que ya es una misma cosa con ellos.
-Bien decís -dijo Juliano-, mas decidme, Sabino, ¿será posible que desee alguno aquello mismo que tiene?
-No es posible -dijo Sabino.
-Y habéis dicho -añadió Juliano- que ya estos tales han venido a tener unidad.
-Sí han venido -dijo.
-Luego habéis de decir -repitió Juliano- que ya no la desean ni apetecen.
-Así es -dijo- verdad.
-Y es verdad que se aman -añadió Juliano-; luego no es decir que el amar es desear la unidad. ... (ver texto completo)
-Así -dijo- parece.
-Y ambos -replicó Juliano- estaban tan lejos de ser unos con los que amaban, que el uno era aborrecido de ello, y el otro no hallaba manera para alcanzarlo.
-Verdad es -dijo Sabino- cuanto al hecho, mas cuanto al deseo ya lo eran, porque esa unidad era lo que apetecían si amaban.
-Luego -dijo Juliano- ¿ya el amor no será él la unidad, sino un apetito y deseo de ella?
-Así -dijo- parece.
-Pues decidme -añadió Juliano-: estos mismos, si consiguieran su intento, u otros cualesquiera que aman, y que lo que aman lo consiguen y alcanzan, y vienen a ser uno mismo con ello, ¿dejan de amarlo luego, o ámanlo todavía también? ... (ver texto completo)
-
-Y ¿paréceos -dijo Juliano- que todo el amor es así?
-Sí parece -respondió Sabino.
-Apolo -dijo Juliano- a vuestro parecer, ¿amaba cuando en la fábula, como canta el poeta, sigue a Dafne que le huye? O el otro de la comedia, cuando pregunta dónde buscará, dónde descubrirá, a quién preguntará, cuál camino seguirá para hallar a quien había perdido de vista, pregunto, ¿amaba también?
Así parece -respondió Sabino.
-No os rindáis -dijo Juliano- tan presto, sino id conmigo inquiriendo el ingenio y la condición del amor, que, si la hallamos, ella nos podrá descubrir la luz que buscamos.
- ¿Qué ingenio es ese? -respondió Sabino-, o ¿cómo se ha de inquirir?
-Muchas veces habréis oído decir, Sabino -respondió Juliano-, que el amor consiste en una cierta unidad.
-Sí he -dijo Sabino- oído y leído que es unión el amor y que es unidad, y que es como un lazo estrecho entre los que juntamente se aman, y que, por ser así, se transforma el que ama en lo que ama por tal manera que se hace con él una misma cosa. ... (ver texto completo)
-De esta manera -dijo Juliano-: porque si los hombres pudieran amar la miseria, claro y descubierto estaba el por qué el amor hacía miserables a los que la amaban; mas amando todos siempre algún bien, aunque no sea aquel bien de donde nace el sumo bien, ya que este su amor no los hace enteramente dichosos, a lo menos, pues es bien lo que aman, justo y razonable sería que el amor de él les hiciese algún bien; y así, no parece verdad lo que poco antes asentamos por muy cierto: que el amor hace también a las veces miseria en los hombres. ... (ver texto completo)
- ¿Puede -replicó Juliano- amar nadie lo malo?
-No puede -dijo Sabino- como no puede desamar a sí mismo. Mas el amor malo que digo, llámole así, no porque lo que ama es en sí malo, sino porque no es aquel bien que es la fuente y el minero del sumo bien.
-Eso mismo -dijo Juliano- es lo que hace mi duda y mi pregunta más fuerte.
- ¿Más fuerte? -respondió Sabino-; y ¿en qué manera?
-Así se infiere -dijo Sabino.
-Mas decidme -añadió Juliano- ¿atreveos habéis, Sabino, a buscar conmigo la causa de esta desigualdad y contrariedad que en sí encierra el amor?
- ¿Qué causa decís, Juliano? -respondió Sabino.
-El por qué -dijo Juliano- el amor, que nos es tan necesario y tan natural a todos, es en unos causa de miseria y en otros de felicidad y buena suerte.
-Claro está eso -dijo Sabino luego-, porque, aunque en todos se llama amor, no es en todos uno mismo; mas en unos es amor ... (ver texto completo)
-Todo eso está dicho; mas de todo eso -dijo Sabino- ¿qué queréis, Juliano, inferir?
-Dos cosas infiero -dijo Juliano luego-: la una, que todos aman (los buenos y los malos, los felices y los infelices), y que no se puede vivir sin amar; la otra, que como el amor en los unos es causa de su buena andanza, así en los otros es la fuente de su miseria, y siendo en todos amor, hace en los unos y en los otros, efectos muy diferentes, o, por decir verdad, claramente contrarios.
El gusta o no gustar.

Como la palabra dice "gustar" no todos tenemos el mismo gusto y estamos hechos a la misma cocina, a un servidor alguna vez le han preguntado que les diga en que restaurante de Belmonte se come mejor, y claro aquí sale la palabra de marras es cuestión de gustos.

En la lectura pasa tres cuartos de los mismo no a todos nos gusta el mismo autor y más hoy que hay donde elegir con tantos autores, y no te digo nada en el genero biográfico aquí ni te cuento.

A un servidor le ... (ver texto completo)
Buenas tardes R. M., pues la verdad es que no tengo familia en Alcantud. Si que hace años conocí a una chica, compañera de mi trabajo de aquí y quizás ese recuerdo, o como se suele decir; un lapsus cruri me llevó el mes de mayo del año pasado a saludar a mis paisanos.

por lo que tu dices aun tienes familia ahí. Yo tengo en tres o cuatro pueblos, como TARANCÓN, SAELICES Y CUENCA primos y algun sobrino.

He visto lo de Zafra en Salmeroncillo y le dije en su día que a ser posible lo suprimiera ... (ver texto completo)
Estamos en democracia pero no lo parece. la censura sigue existiendo hay que JOERSE como decia en tio porra este Castefa da miedo.
¿Estas tonto ó qué?
eres un listillo
con cara de póker
como tío membrillo
Amistades peligrosas
nada como un buen señor
y como las mariposas
le haremos un gran honor.
Cazador y con morral
a pie y con su perro
este tiene gran moral
entrando al véspero.
-Recojamos -dijo Juliano entonces- todo lo que hemos dicho hasta ahora; y así podremos después mejor ir en seguimiento de la verdad. Pues tenemos de todo lo sobredicho: lo uno, que todos aman y pretenden ser dichosos; lo otro, que no lo son todos; lo tercero, que la causa de esta diferencia está en el amor de aquellas cosas que llamamos fuentes o causas, entre las cuales la verdadera es sola una, y las demás son falsas y engañosas; y lo último, tenemos que, como el amor de la verdadera hace buena ... (ver texto completo)
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
Respuesta al mensaje, enviado el 04/07/2015 a las 16:16:
Quien ha escrito en el foro desde que el POETA DE BELMONTE NO ESCRIBE. LA = ES CERO PATATERO
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
-Paréceme -dijo Sabino- que como el hijo de Príamo que puso su amor en Elena y la robó a su marido, persuadiéndose que llevaba con ella todo su descanso y su bien, no sólo no halló allí el descanso que se prometía, mas sacó de ella la ruina de su patria y la muerte suya, con todo lo demás que Homero canta, de calamidad y miseria; así, por la misma manera, los no dichosos por fuerza vienen a ser desdichados y miserables, porque aman como a fuente de su descanso lo que no lo es; y, amándolo así, pídenselo ... (ver texto completo)
-Y ese su amor -dijo Juliano- ¿hácelos dichosos?
-Ya está dicho que no los hace -respondió Sabino- porque la cosa a quien se allegan, y a quien le piden su contento y su bien, no es la fuente de él ni aquello de donde nace.
-Pues si ese amor no les da buena dicha -dijo Juliano ¿hace en ellos otra cosa alguna, o no hace nada?
- ¿No bastará -dijo Sabino- que no les dé buena dicha?
-Por mí -dijo Juliano- baste en buena hora, que no deseo su daño; mas no os pido aquello con que yo por ventura quedaría ... (ver texto completo)
Respuesta al mensaje, enviado el 13/02/2009 a las 21:50 por Kastefa:
Ves como tergiversas las cosas:
dices: "No necesito ir a a ningun psiquiatra. pero mira lo que no sabía es que Zafra si lo había necesitado".....

En ningún momento yo he dicho que el fuese a un psiquiatra, sino a un PSICOLOGO. Ya no eres capaz de distinguir las palabras te ofuscas y sales en plan corrosivo como el cloroetileno. anda duerme un rato y tu al benzodiazepan triple.
Vale Castefa, ¿ves como cuando me equivoco no ... (ver texto completo)
Bueeeenas nos las dé Dios,

Cada día entiende menos al apartado de correos, no admite ningún halago. Según el diccionario, una piruja es una mujer joven, libre y desenvuelta; por lo tanto... un hombre joven, libre y desenvuelto, será un pirujo. ¿A qué viene tanta algarabía?, mi querido apartado.

Vicente
Respuesta al mensaje, enviado el 04/07/2009 a las 8:55 por Usuario - 44792:
¿Pirujo?, ¿donde te crees que estás?, ¡ah, ya! impartiendo tu cátedra de epítetos soeces
Bueeeenas nos las dé Dios,

Cada día entiende menos al apartado de correos, no admite ningún halago. Según el diccionario, una piruja es una mujer joven, libre y desenvuelta; por lo tanto... un hombre joven, libre y desenvuelto, será un pirujo. ¿A qué viene tanta algarabía?, mi querido apartado.

Vicente
15-Pues ahora -dijo Juliano- entenderéis mi pregunta, que es: si la buena dicha tiene ser como las riquezas y el oro, o como las cosas que llamamos gusto y contento.
-Como el gusto y el contento -dijo Sabino luego-. Y aun me parece a mí que la buena dicha no es otra cosa sino un perfecto y entero contento, seguro de lo que se teme, y rico de lo que se ama y apetece.
-Bien habéis dicho -dijo Juliano-; mas si es como el contento o es el contento mismo, y hemos dicho que el contento es una cosa que resulta en nosotros de algún bien de sustancia, que o tenemos o nos imaginamos tener, necesaria cosa será que de la buena dicha haya alguna cosa de tomo, que sea como su fuente y raíz, de manera que le dé ser dichoso al que la poseyere, cualquiera que él sea.
-Eso -dijo Sabino- no se puede negar.
-Pues decidme, ¿hay fuente sola o hay muchas fuentes?
-Parece -dijo Sabino- que haya una sola. ... (ver texto completo)
13
-Luego -dijo Juliano- apetecen lo que no saben ni conocen; y así se concluye una de dos cosas: o que lo no conocido puede ser amado, o que los de mala suerte no aman la buena suerte; que cada una de ellas contradice a lo que, Sabino, habéis dicho. Ved ahora si queréis mudar algunas de ellas.
Reparó entonces Sabino un poco, y dijo luego:
-Parece que de fuerza se habrá de mudar.
Mas Juliano, tornando a tomar la mano, dijo así:
-Id conmigo, Sabino, que podría ser que por esta manera llegásemos a tocar la verdad. Decidme: la buena dicha, ¿es ella alguna cosa que vive o que tiene ser en sí misma o que manera de cosa es?
-No entiendo bien, Juliano -respondió Sabino-, lo que me preguntáis.
-Ahora -dijo Juliano- lo entenderéis: el avariento, decidme, ¿ama algo?
-Sí ama -dijo Sabino.
- ¿Qué? -dijo Juliano.
-El oro sin duda -dijo Sabino-, y las riquezas ... (ver texto completo)
12
-Una misma es -dijo Sabino-, y a nadie se esconde; antes, cuanto es de su parte, ella se les ofrece a todos y se les entra en su casa, mas no la conocen todos, y así algunos no la reciben.
-Por manera que decís, Sabino -dijo Juliano-, que los que no vienen a ser dichosos no conocen la buena dicha, y por esta causa la desechan de sí.
-Así es -respondió Sabino.
-Pues decidme -dijo Juliano-: ¿puede ser apetecido aquello de quien el que lo ha de amar no tiene noticia?
-Cierto es -dijo Sabino- ... (ver texto completo)
11
-Y ¿son lo algunos? -añadió Juliano.
Respondió Sabino:
-Sí son.
Y luego Juliano dijo:
-Decidme, pues: ¿el serlo así es cosa con que se nace, o caso de suerte, o viéneles por su obra e industria?
-No es nacimiento ni suerte -dijo Sabino- sino cosa que tiene principio en la voluntad de cada uno y en su buena elección.
-Verdad es -dijo Juliano-, y habéis dicho también que hay algunos que no vienen a ser dichosos ni de buena suerte.
-Sí he dicho -respondió.
-Pues decidme -dijo Juliano-: esos que no lo son, ¿no lo quieren ser o no lo procuran ser?
-Antes -dijo Sabino- lo procuran y lo apetecen con ardor grandísimo.
-Pues -replicó Juliano- ¿escóndeseles por ventura la buena dicha, o no es una misma? ... (ver texto completo)
10
Y, habiendo dicho esto, Marcelo calló. Y Juliano, incontinente, viéndole callar, dijo:
-Es sin duda, Marcelo, príncipe de paz Jesucristo por la razón que decís; mas no mudando eso que es firme, sino añadiendo sobre ello, paréceme a mí que le podemos también llamar así porque con sólo Él se puede tener esto que es paz.
Aquí Sabino, vuelto a Juliano, y como maravillado de lo que decía:
-No entiendo bien -dice-, Juliano, lo que decís, y traslúceme que decís gran verdad: y así, si no recibís pesadumbre, me holgaría que os declarásedes más.
-Ninguna -respondió Juliano-, mas decidme, pues así os place, Sabino: ¿entendéis que todos los que nacen y viven en esta vida son dichosos en ella y de buena suerte, o que unos lo son y otros no?
-Cierto es -dijo Sabino- que no lo son todos. ... (ver texto completo)
ventana9
Por lo cual, tornando a lo primero del Salmo, le debemos celebrar con continuos y soberanos loores, porque Él salió a nuestra causa perdida, y tomó sobre sí nuestra guerra, y puso nuestro desconcierto en su orden, y nos amistó con el cielo, y encarceló a nuestro enemigo el demonio, y nos libertó de la codicia y del miedo, y nos aquietó y pacificó cuanto hay de enemigo y de adverso en la tierra; y el gozo, y el reposo, y el deleite de su divina y riquísima paz Él nos le dio, el cual es la ... (ver texto completo)
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Porque, a la verdad, los que sin esta paz viven, por más bien afortunados que vivan, no comen lo apurado del pan. Salvados son sus manjares, el desecho del bien es aquello por quien andan golosos; su gusto y su mantenimiento es lo grosero y lo moreno y lo feo, y sin duda las escorias de lo que es sustancia y verdad; y aun eso mismo, tal cual es y en la manera que es, no se les da con hartura. El pacífico sólo es el que come con abundancia y el que come lo apurado del bien; para él nace ... (ver texto completo)
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Porque ¿cómo dañará el mundo al que no tiene ningunas prendas en él? Y en lo que luego David añade se ve más claramente esto mismo; porque dice así: «Y puso paz en tus términos.» Porque de tener en paz el alma a todo aquello que vive dentro de sus murallas y de su casa, de necesidad se sigue que tendrá también pacífica su comarca, que es decir que no tiene cosa en que los que andan fuera de ella y al derredor de ella dañarla puedan. Tiene paz en su comarca porque en ninguna cosa tiene competencia ... (ver texto completo)
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Mas añade David: «Porque fortaleció las cerraduras de tus puertas, y bendijo a tus hijos en ti.» Dice la otra paz que se sigue a la primera paz de la voluntad, que es la conformidad y el estar a una entre sí todas las fuerzas y potencias del alma, que son como hijos de ella y como las puertas por donde le viene o el mal o el bien. Y dice maravillosamente que está fortalecido y cerrado dentro de sus puertas el que tiene esta paz. Porque, como tiene rendido el deseo a la razón, y, por el ... (ver texto completo)
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Mas David en el Salmo, vuelto a la Iglesia y a cada uno de los justos que son parte de ella, con palabras breves, pero llenas de significación y de gozo, comprende todo cuanto hemos dicho muy bien. Dice: «Alaba, Jerusalén, al Señor.» Esto es, todos los que sois Jerusalén, poseedores de paz, alabad al Señor. Y aunque les dice que alaben, y aunque parece que así se lo manda, este mandar propiamente es profetizar lo que de esta paz acontece y nace, porque, como dijimos, al punto que toma posesión ... (ver texto completo)
ventana 4
Porque así como de la salud y buena afición de la voluntad que Cristo por medio de su gracia pone en el hombre, como decíamos, se pacifica luego el alma con Dios y cesa la rencilla que antes de esto había entre el entender y el querer, y también el sentido se rinde, y lo bullicioso de él o se acaba o se esconde, y de toda esta paz nace el andar el hombre libre y bien animado y seguro, así de todo este amontonamiento de bien nace este gran bien, que es gozar el hombre de sí y poder vivir ... (ver texto completo)
ventana 3

Y en lo postrero que dice descubre otro bien y otro fruto que de la paz se recoge, y que en nuestro discurso será lo postrero, que es el gozo santo que halla en todo el que está pacífico en sí; porque el que tiene consigo guerra, no es posible que en ninguna cosa halle contento puro y sencillo. Porque, así como el gusto mal dispuesto por la demasía de algún humor malo que le desordena, en ninguna cosa halla el sabor que ella tiene, así al que trae guerra entre sí no le es posible gozar ... (ver texto completo)
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»Demos otro que ame el dinero: cierto es que levantará en su corazón por momentos discordias innumerables y que, acosado de su turbada afición, ni aun respirar no podrá. No es así, no, el que está libre de semejantes pasiones; antes, como quien está en puerto seguro, de espacio y con reposo hinche su pecho de deleites sabios, ajeno de todas las molestias sobredichas.»
Esto dice, pues, San Crisóstomo.
Ventana1
»Y para que veáis a los ojos que es esto verdad, pongamos que es uno envidioso y que en lo demás no tiene enemigo ninguno: ¿qué le aprovechará no tenerle? Él mismo se hace guerra a sí mismo, él mismo afila contra sí sus pensamientos más penetrables que espada. Oféndese de cuanto bien ve, y llágase a sí con cuantas buenas dichas suceden a otros; a todos los mira como a enemigos, y para con ninguno tiene su ánimo desenconado y amable. ¿Qué provecho, pues, le trae al que es como éste el tener ... (ver texto completo)
La ventana de mi casa
da aun jardin florido
donde el agua escasa
y el arbol tiene nido.
La paloma vuelve a su nido
esquibando a su depredador
pero siente un extraño ruido
viendo a un lujoso cazador.
Ahora si entiendo, hoy le toca a la parienta quitarse la mano
Mi negocio va bien, gracias por preocuparte por el, ¿te pregunto yo a ti como pierdes tu tiempo?, aunque ya veo que lo pierdes con un descerebrado que se mete una chapa de refresco entre su calcetín y su píe para acordarse de las cosas, eso dice mucho de ti, perderlo con un viejo que chochea es un acto de caridad
MR
Ahora si entiendo, hoy le toca a la parienta quitarse la mano
¡Increíble!, esto es lo peor de lo peor que he leído jamás, y eso por decirte algo suavecito.
Por cierto no sabia yo que los libros se tuviesen que inmutar "sea frió o verano".
Cámbiale ese acento a frió y te quedara frío, los libros ni fríen ni se fríen.
Lo dicho: ni pies ni cabeza.
... señor.... señor.... que nadie te diga que esto es una bazofia.
Mi señora doña Dulcinea,

Me entristece saber que nunca tendremos nada que ver

A sus pies me arrojo
Vicente
Ya lo se que nunca hemos tenido que ver y descuide que nunca vallamos a tener nada que ver nunca. Yo elijo muy bien mis amistades.

En la otra etapa del foro para defender a su amigo, usted arremetió contra mí y contra Villarejo porque él se oponía frontalmente a A. Z y conmigo porque lo defendía y estaba de su parte. Cuando Castefa censuro el que me suplantaran también arremetiste contra él. Aunque ahora lo niegues.

¡Todo lo que digo es cierto.!

Usted tiene por costumbre en cuanto le llevan... ... (ver texto completo)
Al descanso de tu puerta
llego un hombre aque dia
para tocar la alerta
y decir que no se vencia.