BELMONTE: ventana6...

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Mas añade David: «Porque fortaleció las cerraduras de tus puertas, y bendijo a tus hijos en ti.» Dice la otra paz que se sigue a la primera paz de la voluntad, que es la conformidad y el estar a una entre sí todas las fuerzas y potencias del alma, que son como hijos de ella y como las puertas por donde le viene o el mal o el bien. Y dice maravillosamente que está fortalecido y cerrado dentro de sus puertas el que tiene esta paz. Porque, como tiene rendido el deseo a la razón, y, por el mismo caso, como no apetece desenfrenadamente ninguno de los bienes de fuera, no puede venirle de fuera ni entrarle en su casa, sin su voluntad, cosa ninguna que le dañe o enoje, sino cerrado dentro de sí, y abastecido y contento con el bien de Dios que tiene en sí mismo, y como dice el poeta del sabio, liso y redondo, no halla en él asidero ninguno de la fuerza enemiga.