Y si no los gastamos con el Papa , lo despilfarramos en noblezas, palacios que no ocupamos, ni visitamos, guerras que no nos pertenecen, coches lujusos, escoltas, y unas larguisimas listas que todos ya conocemos.
Bienvenido sea el Papa a España, esta España nuestra, y como siempre la juventud iremos a verle.
Bienvenido sea el Papa a España, esta España nuestra, y como siempre la juventud iremos a verle.