LIBERTAD.
Somos varios los que pensamos como tú, en lo referente a las fronteras y lo depredador que es el ser humano.
Me entristece ver cómo se aniquilan en Palestina, no sé si solamente por el ansia de poder, por el dichoso fanatismo religioso, o porque las grandes potencias los alimentan tanto de armamento como de intereses inconfesables.
Siento pena ver cada día lo que sucede en Irak, Agnistán, el Cuerno de Africa, tantos y tantos lugares, donde la vida del ser humano no tiene valor alguno.
Sufro cuando veo a tantos y tantos niños que se mueren no sólo de hambre, y también de sed, y aquí las grandes potencias, la rica Europa, mira para otro lado, y gastan millones y millones en armamento.
Me da pena saber que experimentan las medicinas en las personas de las naciones más pobres del centro de Africa, a cambio de unas supuestas ayudas para el pueblo, pero que se quedan los gobernantes. Gobernantes a los que luego les venden el armamento para que se destruyan entre sí.
Así somos desgraciadamente.
C. Del M.
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