Lo que llevó a la Beata Madre Maravillas al Carmelo fue el amor a
Cristo, sus deseos de pagarle amor con amor. Centenares de veces en sus cartas expresa este anhelo de amarle con locura, de corresponder con excesos al infinito amor a Cristo. Este amor a Jesucristo está íntimamente unido a su devoción al Corazón de Jesús. Sabemos de sus largas vigilias ante el sagrario, en sus primeros años de carmelita, en El Escorial. En esas horas, a solas con Dios, se forjó la fundación del carmelo del Cerro de
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