LOS DERECHOS CIUDADANOS:
De la acera al horizonte, de la
plaza a la ciudad, se levantaron las voces buscando la libertad.
No fue regalo del
cielo ni concesión del poder, fue el
fruto de la constancia de quien sabe lo que ha de ser.
En las
calles encendidas con la fuerza de la unión, las gargantas se volvieron el motor y el corazón.
Fueron miles de pisadas las que hicieron el
camino, protestando con firmeza para torcer el destino.
En cada grito un derecho, en cada marcha un latido, todo
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